“Yo aún no he despegado”

EN CORTO:

“Lo más meteórico ha sido dar este paso como guitarrista en solitario porque soy una persona muy tímida y vergonzosa”

“La preparación tiene mucho de mental y también de físico porque las manos tienen que estar en forma”

“Yo me considero un guitarrista de caño roto”

Entrevista a Joni Jiménez, guitarrista

“Yo aún no he despegado”

El “Vino amargo” de su tío Rafael Farina o las “Lágrimas Negras” de su primo Diego El Cigala, son algunas de las esencias en las que vive y crece su vida y vocación flamenca, el joven guitarrista Joni Jiménez (Madrid, 1990) cada vez que se sube a un escenario. Nacido en el barrio de Cascorro, su escuela es la de Caño Roto, uno de los barrios determinantes en el rasgueo y evolución de la guitarra flamenca. De la mano de su padre, Ángel Jiménez y de su abuelo Vargas Araceli, Joni comienza a tocar con cinco años; ahora, tras acompañar a figuras del cante como Ramón el Portugués, el Guadiana, Arcángel, Miguel el Rubio, o Israel Fernández entre otros, su creatividad, evolución personal y artística le lleva a presentar, por primera vez en solitario, el espectáculo ‘Meteórico’ junto el cante de María Mezcle y Eleazar Cerreduela; la trompeta de Enriquito y la percusión de Bandolero. Un viaje hacia la constelación de la música con un repertorio marcado por la sensibilidad de sus composiciones, y ese sello tan personal que ya, le caracteriza.  El próximo día 26 de enero, y con un aforo máximo de 50 personas en la Sala AC Recoletos Jazz, Joni Jiménez desplegará el sabor de su guitarra ante una afición que ya reclamaba ese paso al frente, en el complicado y competitivo mundo del flamenco. A pesar del pudor del joven guitarrista, y la valiente humildad. Pasen y lean.

¿Por qué ahora ha decidido dar el paso al frente y presentarse en solitario?

Porque llevo mucho tiempo tocando para el baile y el cante, que es una de las cosas que más me gustan, y creo que era el momento. Eso sí, voy con muchísimo respeto y humildad, ¡por los grandes guitarristas, concertistas flamencos que hay! Aun así, me apetece mucho tocar p,lante…, mis compañeros, mis amigos han sido lo que me han animado y así, es como he entrado en la vereda (se ríe) 

¿Y cómo se prepara uno para dar ese paso?

¡Aun no estoy preparado! Tocar la guitarra es muy difícil y encima, cuando tienes que tocar solo siempre tienes que estar brillante, y con el nivel que hay…, pero bueno, poquito a poco uno va preparando y se estudia lo que puede. La preparación tiene mucho de mental y también de físico porque las manos tienen que estar en forma.

¿Por qué “Meteórico”?

La verdad es que fue con mi amigo Carlos de Jacoba que un día hablando le comenté que me daba mucha vergüenza lo de tocar solo y él me respondió: ¡Déjate ya de ahí que tú estás para ir y tocar en la luna! ¡Además, ya tengo hasta el nombre “Meteórico” porque tú lo eres! La verdad es que me gustó mucho porque tiene que ver con el universo, las estrellas, la luna…, y ¡así lo hemos dejado!

¿Qué ha sido lo más meteórico que le ha ocurrido como músico?

Lo más meteórico ha sido dar este paso como guitarrista en solitario porque soy una persona muy tímida y vergonzosa. Yo, como guitarrista, estoy con el baile y el cante que me encanta, pero este paso lo tenía que dar. ¿Consejos? Sobre todo, en mi casa, mi padre, mi hermano, mis dos abuelos que ha sido guitarristas…, me han aconsejado muy bien, y Carlos de Jacoba que nos hemos criado juntos y fue el que me animó. Él siempre me ha dado muy buenos consejos; yo siempre he aprendido con y de él.

Nacer en el barrio de Caño Roto, ¿ya le asegura el sonido?

Yo soy del barrio de Cascorro lo que ocurre es que mi padre con cinco o seis años me llevó a Caño Roto con el maestro El Entri y prácticamente me he criado ahí. Yo me considero un guitarrista de caño roto. Cada sitio da su forma y su manera de tocar, su sonido. Caño Roto tiene una manera especial que lo hace diferente: se preocupan mucho por la colocación y el sonido; tienen la escuela de Paco de Lucía, pero es que además de dar clases yo también tengo y he tenido la suerte de compartir trabajo, espectáculos, conciertos, vida, al fin y al cabo, con todos ellos y eso me ha aportado muchísimo.

¿Y cómo puede diferenciar un aficionado un sonido de otro?

En el sonido, en la colocación… no sé explicarte, pero todos los que venimos de allí vamos a cualquier sitio, estudio de grabación…, y te lo dicen. Se nota ese sonido, esa manera de pulsar la guitarra; el que esté todo limpio…, también se nota en la técnica. El que tiene un poco de oído sabe diferenciarlo, seguro.

¿Qué ha aprendido de su familia que no puede enseñarse con la teoría respecto al flamenco?

Tengo la gran suerte de nacer en una familia de guitarristas, cantaores, también tengo familia más joven que canta…, he aprendido a escuchar en la casa, escuchar cante, guitarra todo el día, con la música siempre, permanentemente… lo he vivido siempre desde muy adentro. ¿Estamos alegres? Pues a tocar, cantar y bailar; eso es algo que se aprende en casa y no se puede aprender fuera, o si, pero de esa forma tan íntima es complicado. 

Ha acompañado a lo largo de su trayectoria a numerosos artistas, pero últimamente, sobre todo lo ha hecho con Israel Fernández, ¿Qué tiene él que no tengan otros?

Es un chaval que canta bien, tiene su forma, su manera, es estudioso y se lo ha trabajado bastante pero también me gustaría destacar a otros cantaores como David de Jacoba, con una proyección muy bonita y que estuvo durante cuatro años con Paco de Lucia; Ingueta Rubio, Antonio Reyes que tiene un dulce precioso y una manera…, por ahí hay un abanico extenso que son unos fenómenos.

Cuando uno rompe a tocar con cinco años, ¿qué sentimientos son los que arroja a las seis cuerdas? ¿qué se toca?

Con esa edad me decía mi padre que cogía todo lo que había en la casa: una sartén, un cojín…, y los utilizaba a modo de guitarra, ¡para mí era tocarla! Ya me veían las maneras así que mi padre empezó a enseñarme lo primeros acordes, bulerías, los marcajes…, mi abuelo también por soleá, fandangos, las cosas más antiguas…, siempre he tenido una afición increíble; desde por la mañana tocando todo el día, hasta que me llevó a la escuela de Caño Roto.

¿Y ahí comenzó su despegue?

Yo aún no he despegado.

Y el próximo día 26 de enero “Meteórico” en Madrid, ¿qué podrán ver los aficionados?

Voy a tocar al principio en solitario, luego una rondeña en homenaje a Paco de Lucía, soleá…, con la sanluqueña María Mezcle un poco por alegrías…, y con Eleazar (dentro de su familia se encuentran grandes guitarristas como Arturo Cerreduela (Nani), David e Israel) unos fandangos que van a tres con Enriquito; también nos acordaremos del maestro Morente, y una bulería propia, a base de falsetas, que se llama ‘De la corrala al rastro’. Me siento muy bien arropado.

¿Y tras este debut?

Acabo de aterrizar en Lanzarote para estar durante unos días por las Islas Canarias con el “Festival Flamenco Romí”; también tengo recitales con Antonio Reyes, con más cantaores…, y en abril, un musical que ya hicimos en Nueva York en agosto del año pasado en el que va a ver flamenco, gospel y Rolling Stones… 

En este último espectáculo del que hablas te acompaña, entre otros, el pacense Piraña, ¿qué conoce de Extremadura?

He estado poquito, pero admiro personal y profesionalmente a Juan Vargas y Miguel Vargas que son grandes amigos míos. Les admiro como amigos y flamencos. Tengo ganas de ir, Extremadura es flamenca y, además, ¡se come estupendamente!

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M. Isabel Rodríguez Palop

M. Isabel Rodríguez Palop

Una apasionada del Flamenco.

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