Entrevista a Naike Ponce, cantaora

Foto por Conche Vaca

En corto:

“Tengo muchas ganas de hacer un potaje que es lo que me gusta a mí, ¡juntarnos todos los compañeros! Porque el escenario es muy bonito pero te deja un vacío muy grande”

“El flamenco es mundial y si se quiere se puede”

“A mi me gusta ir al ritmo de lo natural, de la propia naturaleza”

Entrevista a Naike Ponce, cantaora

‘El escenario es un enganche porque a mi lo que me gusta es compartir”

Que el nuevo disco de la cantaora y bailaora gaditana Naike Ponce (Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, 1984) se llame “Vivir” no puede sorprender a nadie que haya mantenido con ella, un mínimo de conversación. Vitalista, cercana, generosa y tan cariñosa, que a la que les escribe, le entraban ganas de abrazarse a sus rastras rubias y decirle a los ojos, que este nuevo disco nos hacía  más falta que un confinamiento para solventar, por fin, todas esas cuentas pendientes con uno mismo; un confinamiento, que por cierto, ha propiciado que la gaditana haya tenido que lanzar esta obra en streaming.

Asegura que le gusta trabajar el ‘autoconocimiento’, y quizás por eso, tengamos ante nosotros una trabajo que “desmenuza la complejidad del ser y transmite aquello que todos hemos sentido en un momento u otro de nuestras vidas”. Compañerismo, ‘juntiñas entre amigos’, amor, desamor, ansias de libertad o la duda existencial desgranan “Vivir” que cuenta con Javier Patino como creador musical. Asegura que José Suárez, Paquete, descendiente de la saga de Porrina de Badajoz es su padre musical y así, Extremadura, va salpicando este encuentro que remata con la promesa de una comida en Sanlúcar y el anhelo de verla en escena en nuestra región. Por lo pronto,  Naike Ponce ya forma parte de la red de artistas de la Junta de Extremadura a disposición de promotores y empresarios. Tenemos a “Vivir”, a un paso de nuestros escenarios. Mientras, disfrutenla en esta entrevista. Pasen y lean.

Nuevo disco en pleno confinamiento, ¿eso es aprender a vivir de otra manera?

Es adaptarse a como viene la vida, así te la tienes que tomar, “mejor contenta que triste” decía mi abuela, pero la experiencia ha sido increíble. Como estando sola en casa, aquí en Madrid, me he sentido tan arropada por tanta gente. He alucinado, porque me he encontrado en mi camino a gente tan bonita, artistas, prensa, la gente que me sigue…, estoy alucinando en ese sentido. Cuando entró el coronavirus, encerrada en casa, me dio un bajón pero luego me di cuenta de que era una prueba que tenía que superar, y junto a Pablo Martín, un amigo percusionista que se le da muy bien la parte tecnológica, empezamos a ver cómo sacar el disco online, ¡porque no tenía idea! Todo el equipo le estuvimos dando vueltas. Ellos saben quienes estuvieron ahí. ¡Yo soy muy rica en amigos! 

¿Qué ha aprendido durante el confinamiento a nivel personal y profesional?

A nivel personal he aprendido…, no, he reencontrado…, porque todo está en uno mismo…, lo que me gusta la tranquilidad… cuando han abierto las terrazas no entendía nada con todas esas bocinas, esos ruidos…, ¡era el momento de parar porque la Tierra está dolorida! A mi me gusta ir al ritmo de lo natural, de la propia naturaleza. También he aprendido lo importante que es la comunicación, no solo con los seres humanos, sino con todo lo que nos rodea. El otro día cayó una tormenta que parecía que se iba a romper el cielo, y es que claro, llevamos solo unos días y ya está Madrid todo lleno de latas y papeles…, yo estoy a favor de la armonía global; y a nivel profesional he aprendido que cuando se quiere se puede. Para mi sacar el disco durante el confinamiento ha sido un apoyo grande a mis compañeros, al flamenco, del que se habla siempre que es de minorías, pero creo que es porque nosotros pensamos así. El flamenco es mundial y si se quiere se puede.

Pero también es verdad que uno de los problemas endémicos que tiene el flamenco es que no se une, aunque ahora se han puesto en marcha varias asociaciones que lo están intentando…

El problema no está en el flamenco está en la condición del ser humano. Yo lo hablo en mi disco y por eso está enfocado a la unión, no solo en el flamenco. Es una conciencia colectiva que está mal. Llevamos mucho tiempo creyendo que en la individualidad está lo ideal, y yo, en mi proceso personal en ese autoconocimiento que me gusta tanto, en mis reflexiones como flamenca, tengo claro que ¡yo no puedo hacer un disco para demostrarle a la gente que canto! Los flamencos, mis compañeros, con los que llevo desde que era pequeña en ese Jerez donde empecé lo saben. Yo quería con este disco decir: “compañeros: juntos podemos, separados no”

Ese compañerismo tan necesario en todos los ámbitos…

¡Claro! Cuando la gente piensa que si a uno le va a ir bien, le va a ir mal al otro, ¡no es cierto!. Cuando a mis compañeros les va bien, me va bien a mí. Lo importante es sacar a relucir nuestra cultura, ¡que es nuestra historia! Que yo recuerdo a mi abuela que vivía en una corrala de vecinos y la vecina le daba la teta a sus hijos, ¡y había mucha hambre!

Hay que ver el flamenco como lo que es ‘un compartir’, y ya no solo el flamenco, sino la música. Al final si yo tengo un trozo de pan y lo comparto contigo, ¡yo soy más feliz, aunque tenga más hambre! El alimento del alma te sabe más a gloria con lo que regalas que con lo que te dan.

 ¡A veces me pongo muy seria!, pero de verdad, es muy importante. La gente no se junta como antes. La gente va a trabajar y después se va a su casa. Ahora con lo de Casa Patas que ha cerrado…, de verdad ¡que yo me echo a la calle a cantar para abrir el Patas! Si la gente quiere, yo me echo en la calle  con un guitarrista y con todos los que quieran. El problema es que no hay unión, no hay ‘juntiña’, no hay un compartir desde la tranquilidad. La tranquilidad de que yo no te voy a quitar nada a ti ni tú a mi, porque cada uno somos únicos y a la vez iguales. Es la magia de la vida, por eso mi disco se llama “Vivir”.  Que tú tengas o yo, una posición más alta en el flamenco, no significa que seas mejor o peor que yo, sino que estamos en un momento diferente en la vida, y si nos juntamos y nos nutrimos como antiguamente se hacía en la época dorada…, eso ¡se ha perdido! porque vivimos en una sociedad individualista. Yo reivindico a una sociedad unida y no solo la humanidad, porque estamos vivos gracias a la madre tierra y a la naturaleza.  Hay que hacer conciencia de que todos somos iguales y todos estamos en el mismo barco.

Todo eso que siente, ¿lo encontramos en “Vivir”?

Si, todas esas emociones pero expresadas con palos flamencos y una manera muy personal, entre Patino y yo, que somos las dos manos que hemos trabajado este disco.

Paquete fue el “creador” de su primer disco “Con nombre de mujer”, ¿qué ha aprendido de esta saga de los Porrina?

De los Porrina he aprendido que para aprender y enseñar no hace falta hablar. Que el silencio es muy bonito, y yo no lo entendía hasta que empecé a trabajar con Paquete que es un hombre muy tímido. ¡Ay! tengo muchas ganas de hacer un potaje que es lo que me gusta a mí, ¡y juntarnos todos los compañeros! Porque el escenario es muy bonito pero te deja un vacío muy grande.

¿Por qué?

Cuando terminas sobre el escenario te llevas a tu cama todos esos momentos vividos, pero al final tu cante y tú estáis solos. Parece triste pero no lo es, es un vacío donde se echa de menos todo eso bueno que te ofrece el camerino, los ensayos, la prensa…, el escenario es un enganche porque a mi lo que me gusta es compartir.  

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M. Isabel Rodríguez Palop

M. Isabel Rodríguez Palop

Una apasionada del Flamenco.

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