Entrevista a ANTONIO MÁRQUEZ, coreógrafo, bailarín y director de danza

Hace dos años el coreógrafo, bailarín y director de danza, Antonio Márquez (Sevilla, 1963) me comentaba que ‘la ilusión te mantiene vivo y no te quita la esperanza’; compruebo con satisfacción que no la ha perdido, ahora que se encuentra girando por España con ‘Medea’. Una de las obra más representadas en el teatro y que en esta ocasión, Márquez rescata de la creada por José Granero para el Ballet Nacional en 1984 junto a Miguel Narros, y la música de Manolo Sanlúcar. Tras su estreno en el Teatro Calderón de Valladolid, la próxima representación de Antonio Márquez será el 7 de marzo en el Auditorio Víctor Villegas de Murcia, junto a ‘muchas propuestas pero que, hasta que no estén cerradas, prefiero no decir nada’ asegura. Sin duda, esta ‘Medea’ que nace con el objetivo de ser representada por la Compañía de este prestigioso coreógrafo por todo el mundo, ha nacido con estrella porque dificultades ha encontrado, y de todo tipo: ‘el camino no ha sido fácil’ recalca…, pero a pesar del poso de cierta amargura, la ilusión de Márquez permanece intacta. Y lo más importante: que aún consigue con su trabajo y tesón levantar el telón de cada escenario por donde pasa. Y eso no es fácil. Pasen, y si tienen la oportunidad, vean.  

‘Medea es una obra viva que debe ser vista’

Cuando el público, además de aplaudir, nos da las gracias creo que algo importante ha sucedido.

‘Es muy importante estar dirigido (los bailarines lo olvidan muy fácilmente) y estar bien dirigido es todo un privilegio’

‘Cada Medea es diferente porque hemos seguido la fórmula del maestro: sacar lo mejor de cada intérprete, además, es producción propia’

‘Yo he elegido la Danza Española a pesar de las complicaciones’

Recupera a la mítica ‘Medea’ que creó el maestro Granero, ¿por qué se decidió por este proyecto?

Hace ya casi dos años me reencontré con Javier Palacios, heredero de la obra de Granero. Javier me comentó que estaba ordenando vídeos, fotos, músicas que fueron propiedad de José Granero y habían pasado a él. Me comunicó, emocionado, que en cada cinta de video que veía, en cada coreografía del maestro, el intérprete masculino era yo. Me dijo que su intención y su responsabilidad era mantener vivo ese legado, que entendía que era su deber que las coreografías ‘granerianas’ no quedaran en el olvido y que era evidente que para el maestro yo era su “musa”, esas fueron sus palabras. 

Tanto Javier Palacios como yo hemos sido fieles seguidores de la obra del maestro Granero, de su forma de entender la danza, de su forma de trabajar. Así que cuando Javier me dijo: ‘Antonio, tú eres el más indicado para interpretar las obras y para trasmitir el estilo’, primero lloré de emoción, y enseguida me entusiasmé y nos pusimos manos a la obra. Medea, que está considerada como la obra cumbre de la Danza Española, no es una obra para el recuerdo. Medea es una obra viva que debe ser vista.

¿Cómo ha sido encarnar a ‘Jasón’?

La verdad es que con las emociones a flor de piel porque he tenido presente a muchas personas importantes en mi vida como Antonio Alonso (el primer Jasón), con enorme respeto al personaje, al coreógrafo, al director artístico… 

He interpretado muchas veces el papel de Jasón: junto a Merche Esmeralda en el Ballet de Murcia; junto a Lola Greco, Ana González, Maribel Gallardo en el Ballet Nacional de España…, y ahora junto a Helena Martín en mi Compañía.

Volver a interpretar Jasón y estar dirigido por Javier Palacios ha supuesto para mí una gran satisfacción artística y personal. Situarme como uno más en los ensayos, y seguir las pautas que me daba la dirección ha sido como retroceder a mis veintitantos años. Es muy importante estar dirigido (los bailarines lo olvidan muy fácilmente) y estar bien dirigido es todo un privilegio.

¿Qué diferencia existe entre ‘su Medea’ y tantas otras representaciones?

“Nuestra Medea” (se ríe) En redes sociales (RRSS) todos los que hemos participado en este proyecto hablábamos de “nuestra Medea” porque así la sentimos. No como posesión. La consideramos “nuestra” porque nos hemos volcado en ella con amor, porque no ha sido un “montar pasos” sino un proceso en el que cada uno ha dado lo mejor. Los bailarines más jóvenes han conocido a Granero a través de su obra, y los veteranos hemos vuelto a reencontrarnos con el Maestro. Cada Medea es diferente porque hemos seguido la fórmula del maestro: sacar lo mejor de cada intérprete, además, es producción propia. Hemos realizado nuestro vestuario, escenografía, diseño de luces, etc. Gerardo Trotti creador del diseño y realización de la escenografía ha hecho un trabajo extraordinario, un telón pintado a mano, una obra de arte que además agiliza el montaje y el transporte. Tania Bakunova ha confeccionado el precioso vestuario, con tanto amor, que cuando llegó la hora de entregarlo le daba pena que los trajes salieran de su taller. Freddy Gerlache, conocedor de la obra, hizo el diseño de iluminación en 1984 y ha realizado un nuevo diseño, más actual. Hemos invertido muchas horas en estudios de grabación para trabajar con la música de Manolo Sanlúcar que el mismo autor nos indicó. Hemos invertido mucho trabajo, mucha ilusión y mucho dinero en “nuestra Medea”.

¿Cómo está respondiendo el público?

Siempre hemos tenido nuestras puertas abiertas para que los estudiantes de Danza de todos los rincones de España pudieran asistir a los ensayos y clases de la Compañía. En Valladolid hemos estado tres días con el teatro lleno… y la respuesta tanto de profesionales como de público general ha sido unánime: un largo y caluroso aplauso en pie, gran emoción por parte de todo el mundo, felicitaciones…, pero sobre todo me gustaría señalar la cantidad de personas que nos han dado las gracias por volver a llevar ‘Medea’ al escenario, por tener la oportunidad de conocer esta gran obra. Cuando el público, además de aplaudir, nos da las gracias creo que algo importante ha sucedido.

¿Qué le gustaría que quedase en el público? 

La capacidad de emocionarnos y emocionar. El público no queda indiferente cuando va al teatro a vernos. Somos una Compañía que transmite ilusión, fuerza, nos entregamos en cuerpo y alma y eso el público puede sentirlo y lo que se siente, a través de nuestro lenguaje, de nuestra Danza Española…ahí queda. 

Está considerado como una de las figuras más sólidas del clásico español, ¿es complicado mantenerse?

Tan complicado que aún no se cómo sigo (vuelve a reír) Bromas aparte, cuando te apasiona lo que haces no es que sea fácil o complicado, es que es una elección. Yo he elegido la Danza Española a pesar de las complicaciones.

Hace unos treinta años, como alternativas a un excelente Ballet Nacional de España, surgieron en nuestro país Compañías de Danza Española de gran calidad artística como Ballet Región de Murcia de Merche Esmeralda, Ballet Andaluz o el Ballet Español de Madrid de José Granero. Compañías avaladas por la trayectoria artística de sus directores, con un planteamiento serio, criterio, con una gran calidad en sus elencos. Unas, con un importante apoyo económico que garantizaba la estabilidad de sus integrantes, y otras no. En pocos años estas compañías se disuelven, desaparecen.

En aquella época sólo éramos bailarines,  no entendimos por qué el trabajo de meses, años, el esfuerzo, la entrega, la ilusión de tantos bailarines, maestros, coreógrafos, la calidad, el resultado artístico conseguido… se diluía. En el año 1995, tras la disolución del Ballet Andaluz, el Centro Andaluz de Danza (CAD) nos hizo una propuesta de coproducción de un espectáculo dirigido y coreografiado por José Granero. Así nace la Compañía Antonio Márquez, a partir de un trabajo de coproducción.

¿Cuál era el planteamiento?

Continuar con el trabajo iniciado en el Ballet Español de Madrid bajo la dirección de José Granero. Ofrecer una compañía de mediano formato (nueve bailarines: Antonio Márquez, Lola Greco, Beatriz Martín, Rafael Amargo, Eva Leiva, Javier Palacios, etc), con un caché  reducido, que posibilitara una mayor distribución y garantizara nuestra continuidad. A cambio de la distribución, se establecería un porcentaje al CAD que serviría para amortizar la producción, de esta forma la inversión del “dinero público” no sería a fondo perdido. Este planteamiento realmente ofrecía grandes ventajas para ambas partes.

Nuestra primera decepción: tras el estreno de la Producción, el CAD nos dice ‘adiós’, no sin antes proponerle a cada uno de nuestros bailarines formar parte del nuevo Ballet Andaluz, que siguió nuestro formato de pequeña compañía. Afortunadamente, nadie aceptó la propuesta y nos vinimos a Madrid a empezar desde cero. 

Habla con amargura… 

El camino no ha sido fácil, en varias ocasiones me he planteado disolver la compañía debido a las innumerables dificultades pero, a pesar de todos los obstáculos, aquí sigo y me siento muy orgulloso de mi trabajo, del resultado de nuestras obras, aportación en la formación de bailarines y lo más importante, sin perder ni “el rumbo”, ni la ilusión. 

¿Nunca se ha visto tentado a ‘sacar los pies del tiesto’ y a montar alguna obra contemporánea?

He tenido la oportunidad de trabajar y estudiar con los mejores maestros y coreógrafos de todos los estilos, y en casi todos los lugares del mundo. He interpretado papeles junto a grandes estrellas clásicas, neoclásicas, contemporáneas, artistas flamencos, folclóricos. He bailado junto a los mejores elencos de Danza Española. Pero como le decía antes, la Danza Española ha sido mi elección, mi vida, y nunca me he alejado de mi camino, no he sentido la necesidad ni me he dejado llevar por modas, nuevas tendencias o por imposiciones. Podemos utilizar nuestra Danza Española como lenguaje para transmitir un mensaje como por ejemplo, la violencia de género. Una cosa es montar una obra contemporánea, y otra, utilizar como lenguaje la Danza Contemporánea. Existen prejuicios cuando se habla de Danza Española y la Danza Española ha evolucionado mucho. Lamentablemente, existen muy pocos compositores de música española y creo que si hubiera existido mayor apuesta y evolución en lo musical, ‘otro gallo’ cantaría. En el flamenco la evolución del baile y el cante se produce, por la incuestionable evolución de la guitarra. La Danza va unida a la música. 

Como espectador estoy abierto a otras tendencias, siempre que exista calidad artística, claro. Como intérprete y director de mi compañía he defendido y seguiré defendiendo la Danza Española como forma de expresarme. 

¿Qué tiene en mente Antonio Márquez ahora mismo?

Siempre tengo en mente el ensayo del día siguiente… 

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M. Isabel Rodríguez Palop

M. Isabel Rodríguez Palop

Una apasionada del Flamenco.

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