“El siglo XXI tiene que ser el siglo de la libertad creativa en el flamenco”

EN CORTO:

“En el XXI el flamenco tiene que ser diferente al anterior porque si no lo es, es que no está siendo testigo de la realidad y cuando eso ocurre el arte se muere”

“Me da miedo fallarle a los artistas y no poder apoyarles cómo me gustaría”

Entrevista a Chema Blanco, director Bienal Flamenco de Sevilla

La mañana en la que se presentaba en rueda de prensa el nuevo director de la Bienal de Flamenco de Sevilla y el denominado “grupo de ampliación del conocimiento y desarrollo del Flamenco” que le acompañará y asesorará, y del cual tengo el honor de formar parte, desayunaba con Chema Blanco (Belalcázar, Córdoba, 1965); el mismo que minutos más tarde sería nombrado, oficialmente ante la prensa y el público en general, responsable de uno de los encuentros flamencos más importantes del mundo en su XXII edición.

En la cuenta atrás mirábamos hacia adelante hablando de esa Bienal que como él mismo comentaría después quería que fuese “la Bienal del optimismo” Él lo transmite, así que uno de los compromisos, ya lo ha cumplido; el resto del camino lo va recorriendo con nervios templados, una sinceridad brutal y una honestidad que ya me gustaría verla más a menudo en el panorama flamenco (arriba y abajo del escenario) El delegado de Cultura del Ayuntamiento de Sevilla, Antonio Muñoz, dejó claro que se apostaba “por abrir una nueva etapa en la Bienal” y en eso se está: en abrazar ese inmenso compromiso con la ciudad de Sevilla y el flamenco en general. Algo nada fácil en términos prácticos porque, si todo lo que nos sale del corazón funcionara a base de latido, ni Bienal ni ningún encuentro de esta índole necesitaría tanto trabajo, tanta entrega…, y por qué no decirlo: tanta valentía. Chema Blanco la ha tenido así que: suerte y al toro, maestro. Pasen y lean.

Bueno, lo primero, ¿cómo te sientes?

Pues me siento muy bien. Me siento muy contento, muy feliz, con mucha responsabilidad y con un poquito de miedo: porque a mí me gusta mucho el flamenco, porque me encanta Sevilla, y porque es un Festival muy importante en el que se pueden hacer muchas cosas y ojalá, ojalá, se pueden hacer todas las que queremos hacer.

Habla de una Bienal de positividad ¿le hacía falta?

Sí, creo que el optimismo es algo que nos hacía y nos hace falta a todos. Yo creo que hay que mirar adelante después de este año y pico que hemos pasado de agobio, de tristeza, y de muchas ilusiones rotas también, ¿no? porque aparte de la enfermedad, todo lo que ha supuesto la pandemia ha sido desastroso para el mundo del flamenco igual que para cualquier disciplina artística, ¿y la reflexión? Yo creo que sí es necesaria; ya en esta parte del siglo XXI en el que nos encontramos creo que hay que pararse a reflexionar sobre el flamenco, y sobre lo que queremos que sea el flamenco. En el XXI el flamenco tiene que ser diferente al anterior porque si no lo es, es que no está siendo testigo de la realidad y cuando eso ocurre el arte se muere.

¿Cómo es el flamenco del siglo XXI para Chema Blanco?

Pues tiene que contar lo que pasa en el siglo XXI. Para mí tiene que contarnos lo que está ocurriendo, tiene que ser testigo y tiene que aprovecharse de todo lo que ocurre alrededor del flamenco también porque el flamenco ya, está demostrado desde hace mucho tiempo, que puede dialogar con cualquier disciplina artística sin ningún tipo de complejo. Flamenco no es solo cantar, bailar y tocar la guitarra, que por supuesto, pero hay más cosas y hay que mirar. Hay que mirar alrededor y hay que nutrirse también de todo lo que nos ofrece la realidad. La tradición en este arte es absolutamente imprescindible conocerla profundamente para quien se quiera dedicar a esto profesionalmente, pero si es verdad que los artistas deben sentirse libres a la hora de interpretar esa tradición. El siglo XXI tiene que ser el siglo de la libertad creativa en el flamenco. Hay muchos artistas que lo son, pero también otros constreñidos con esa frontera que les marca la tradición.

¿Qué es lo que da más miedo de todo esto?

Me da miedo fallarle a los artistas y no poder apoyarles cómo me gustaría; que en mi ciudad, que es Sevilla, no sea el mensajero de la ilusión en el flamenco y de todo lo que Sevilla pueda hacer con este arte. Que yo no sea esa herramienta, ese mensajero de que esta ciudad es muy importante por muchísimas cosas pero sobre todo también, culturalmente, por el flamenco.

Hablabas de otras disciplinas artísticas. Hablamos de todas en general…

Hablamos de arte, de rock, música electrónica, danza contemporánea, danza y música africana, danza de cualquier país…, hablamos de ese flamenco que ya está en todos sitios y que es internacional declarado por la UNESCO como Patrimonio Universal por lo tanto, tiene que mirar al universo y nutrirse de todo lo que le ofrece.

Más allá del miedo, la alegría, la ilusión, la responsabilidad… ¿más allá de todo eso?

Llevo trabajando por el flamenco desde el 2003 y como aficionado, ¡muchísimo tiempo más! ser director artístico en la Bienal…, ¡imagínate María Isabel! Es el sueño de cualquiera que se dedique a esto, ¿no? Para mi estar aquí es un premio y me satisface muchísimo pero no tiene que ver mucho con el ego personal y tal, que supongo que también tiene lo suyo, pero es que, de verdad, lo que me gustaría es poder trabajar desde la Bienal por el flamenco, por los artistas y por Sevilla. De verdad que sí, que eso es lo que más, ¡lo que más ilusión me hace!

Te tengo que preguntar por Extremadura: presencia extremeña en ese Grupo de Trabajo del que tengo el honor de formar parte pero más allá de eso, ¿Extremadura está en los planes de la Bienal?  

¡Extremadura, Murcia, España y el universo entero está en los planes de la Bienal! Eso sí, siempre que me emocione. Siempre que me emocione, que haya artistas y haya proyectos que nos emocionen, seguramente, que no miraremos el origen cuál es; Y además, ya lo hemos hablado, me gustaría tender una red vecinal y de complicidad con Extremadura, con Murcia, con Madrid, con Jerez, con Cádiz…, me gustaría hacer un pasillo flamenco, ¿no? Yo creo que nos podemos aprovechar todos: las regiones más emblemáticas que se dedican a esto.

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M. Isabel Rodríguez Palop

M. Isabel Rodríguez Palop

Una apasionada del Flamenco.

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