“El flamenco me cura y me salva”

EN CORTO:

“Siempre digo que el escenario es un gran chivato de lo que es realmente nuestra personalidad”

“En Extremadura hay un “metal” identitario y reconocible”

“Quiero que las artistas que me acompañan luchen siempre por su verdad, por su manera de transmitir más allá de las modas que existan, que vayan hasta el final con sus ideales y con lo que sienten porque eso al final es lo que llega”

Entrevista a Mercedes de Córdoba, bailaora, coreógrafa y directora artística

“Sólo vive quien arde” asevera en su poema Una mujer que muestra su verdad” el periodista cultural y poeta Braulio Ortiz Poole. Unos versos sobre los que descansa y gira “muchísimas cosas que cuento en este espectáculo” asegura Mercedes de Córdoba (Mercedes Ruiz Muñoz, Córdoba, 1980) la bailaora a la que la crítica de forma unánime le dio el “Sí, quiero” en la Bienal de Flamenco de Sevilla, en el Festival de Jerez o en Francia. Entiende el flamenco como verdad artística y emocional, por eso asegura sin reparaos, que le haría especial ilusión venir con su Compañía al Teatro Romano de Mérida. Conoce nuestro flamenco a través del cantaor para el baile, por antonomasia, como es Enrique ‘El Extremeño’ al que lleva en su Compañía; y todo esto nos lo relata con un “gripazo” pero sin dejar de trabajar en Japón, donde se encuentra, ya que este año ha sido elegida embajadora de la Fundación Maruwa, la más importante y prestigiosa de flamenco en el país nipón. Mercedes de Córdoba derrocha humildad, emoción y verdad a partes iguales. Una mujer de bandera que saborea el haber sabido conjugar el flamenco, el trabajo duro y la sinceridad sobre el escenario: “siempre digo que es un gran chivato de lo que es realmente nuestra personalidad” no es extraño que la afición y la crítica le respondan un rotundo “Si, quiero” cada vez que bailando, mira al público, y éste cae rendido a tanto arte y tanta sinceridad. La mejor forma de hacer del flamenco, una emoción, un recuerdo y un legado de categoría para la posteridad. Es cierto, “solo vive quien arde”…, como lo hace ella. Pasen y lean.

¿A qué flamenco le daría un ‘sí, quiero’ sin condiciones Mercedes de Córdoba?

A un flamenco que me conmueva, que me remueva por dentro, que me transmita cosas, que me deje pegada a la butaca, que me haga saltar de ella de la emoción, de la pena, de la alegría, de la tristeza, que me haga llorar. En resumen, a cualquier arte que me conmueva y en esta disciplina, que es la mía, en el flamenco, es lo mismo. Va unido a un flamenco de verdad y a un flamenco que realmente tenga flamencura más allá que utilice por supuesto, nuevos movimientos, nuevos códigos ya que estamos en el siglo XXI, y bailamos como somos y como vivimos.

¿En qué ha cambiado la persona y la artista tras las críticas, tan positivas, en la Bienal de Flamenco de Sevilla?

Pues la verdad es que (se ríe) pienso y espero que en nada; si es cierto que a una le da un impulso y una alegría que el trabajo se vea reconocido y aceptado, pero no te hace y no debería hacerte cambiar mucho, ni las críticas buenas ni las malas, siempre y cuando tengas claro tus objetivos. Hay que tener en cuenta a la crítica, siempre lo digo y quien diga que no está pendiente de ellas pienso que miente, pero no de tal manera que te afecte. A las críticas hay que tenerlas en cuenta de manera objetiva para mejorar siempre. En esta ocasión que sea tan positiva y unánime sí que me ha dado fuerza y aún más ganas, que ya las tenía, de seguir trabajando duro.

¿Le sorprendieron?

Si le soy sincera, no. Es verdad que veníamos de una respuesta unánime y muy buena en el Festival de Jerez; también en Córdoba y Francia entonces…, una confirmación más de que este trabajo “Si, quiero” ha sido muy duro, pero por mi parte muy elaborado, muy pensado y sobre todo muy real, con el corazón por delante y muy de verdad. Creo está llegando y calando y eso es algo que me alegra muchísimo.

El baile, un destino inevitable que es ‘veneno y antídoto’…

Si, totalmente. Es algo que siempre digo: el flamenco me cura y me salva. Me lleva a lugares muy profundos y oscuros y por eso es veneno y antídoto, es mi cura, pero también es mi enfermedad; tiene tal poder sobre mí que según me encuentre con él llega a cambiar incluso el trascurso de mi vida y mi día a día. Tiene muchísimo poder sobre mi y sobre mi estado físico, psicológico y sentimental, por eso lo amo tanto.

Usted lleva consigo la sabiduría de grandes maestros como Eva La Yerbabuena, Javier Latorre, Javier Barón o Joaquín Grilo. En su obra, cuenta con un cuerpo de baile que ‘le sirve de espejo’, ¿qué le gustaría que Águeda Saavedra, María Carrasco, Cristina Soler y María Reyes, se llevaran de usted?

Para mi lo más importante es la transmisión y es lo que le inculco día a día, tanto en el estudio como en la calle, porque bailamos como somos. Siempre digo que el escenario es un gran chivato de lo que es realmente nuestra personalidad. Sin ser abanderada de nada, pero a la gente que está cerca de mí, y en esta ocasión a estas mujeres maravillosas que comparten conmigo esta aventura…, hay una simbología, una frase, que nos ha acompañado y que espero que nos acompañe durante mucho tiempo en este espectáculo de mi querido Braulio Ortiz Poole, poeta y periodista cultural, en su poema ‘Una mujer que muestra su verdad’ que es “solo vive quien arde’” sobre esa frase giran muchísimas cosas que cuento en este espectáculo. ¡Las niñas han dicho que tenemos que tatuárnoslo las cinco! Y seguramente pasará, lo tenemos ahí en mente. Quiero que las artistas que me acompañan luchen siempre por su verdad, por su manera de transmitir mas allá de las modas que existan, que vayan hasta el final con sus ideales y con lo que sienten porque eso al final es lo que llega. La mentira, como dice el refrán, tiene las patas muy cortas.

Al margen de su faceta como bailaora, ¿cómo lleva ese papel de coreógrafa y directora artística?

Es algo que sin querer llevo haciendo muchísimo tiempo y me he dado cuenta ahora porque he ayudado siempre, y aunque esté feo decirlo, he sido requerida por muchos compañeros para mi visión externa e incluso con compañías grandes.  Desde hace mucho tiempo practico sin saberlo y desde hace poco ya le he puesto nombre para dejarlo ahí. Es algo que me fascina, me gusta subirme mucho al escenario, pero estar detrás también me fascina porque es dejar un grano de arena para las siguientes generaciones. Mi cabeza no para, ¡menos mal que bailo y me desahogo! Mercedes de Córdoba tiene mucho que entregar todavía, tanto para mi propia Compañía como para las demás. En este arte hay que compartir.

Se encuentra en Japón en este momento, cuéntenos cual va a ser ese recorrido y qué espera del público nipón…

Ya van dos viajes en un mes y medio, desde octubre…, el anterior si fue bailando con un lleno absoluto y una respuesta increíble en la Sala Garlochí y ahora, en la Fundación Maruwa, he sido elegida la embajadora este año para esta Fundación tan prestigiosa. La respuesta en los cursos también está siendo muy buena. Lo que espero, como siempre, es dejar mi impronta y mi verdad.  

Tras el éxito de ‘Sí, quiero’, ¿con qué próximo espectáculo, idea, colaboración…, está dispuesta a contraer ‘matrimonio’?

Ya estamos con un proyecto muy especial con Águeda Saavedra para su próximo estreno que tendrá lugar en Jerez, no puedo adelantar nada… también, una idea que lleva rondándome, aunque es un formato más arriesgado y algo más que tampoco puedo desvelar…

Del flamenco, ¿qué le supondría como aficionada y bailaora un ‘divorcio’ rotundo?

Ufff… un divorcio rotundo me supondría una derrota enorme como persona, como ser humano, pero eso ¡no va a pasar! Jamás voy a abandonar esta lucha por este amor.

¿Qué ha aprendido con los años que no volvería a hacer?

He aprendido muchas cosas sobre todo de los errores, pero volvería a hacerlo porque si no, no aprendería. Absolutamente todo lo que me ha pasado en la vida me ha hecho ser la mujer y la artista que soy hoy en día, así que no cambiaría nada porque de eso me he alimentado, y de eso estoy hecha.

No sé si ha tenido la oportunidad de bailar en Extremadura, ¿qué conoce de nuestros artistas, de nuestros cantes autóctonos?

Estoy loca, loquísima, por pisar Extremadura con mi propia Compañía, con este “Si, quiero”, porque creo que es un espectáculo que entra muchísimo en esa puesta en escena, me haría una especial ilusión estar allí. He estado con la compañía de Eva la Yerbabuena, por ejemplo, en vuestra región, luego impartiendo cursos con Fuensanta Blanco…, como solista no he ido ¡y estoy deseando! En la Compañía tengo al capitán como yo le digo, que es a Enrique El Extremeño y conozco mucho gracias a él, y el cante lo conozco es algo que me vuelvo loca. En Extremadura hay un metal identitario y reconocible.

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M. Isabel Rodríguez Palop

M. Isabel Rodríguez Palop

Una apasionada del Flamenco.

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