EN CORTO:
“Pretendo unir en el escenario a artistas más maduros que, no es que frenen a la juventud, sino que matizan esa ambición y creatividad”
“He aprendido de Dani de Morón la sutileza de incorporar la tradición de una forma valiente”
“La tradición es sabia. No podemos olvidar nuestra historia, el qué motiva que un cantaor se meta en el abismo terrible de la siguiriya, ese grito existencial”
Entrevista a Paco Peña, guitarrista
Hay que buscar que duela por dentro, aunque esté gozando lo que siente. ¿Qué es la solera? En el vino, las barricas pegadas al suelo que, al ser añejo, recibe ese nombre. Sobre él, se colocan los más jóvenes denominados “criaderas”. Y en esa composición generacional, en esa tradición de elaborar vinos de calidad, vinos con solera, el elemento esencial del proceso es, sin duda, el tiempo, los años, la ‘edad’. En base a este proceso, el guitarrista Paco Peña (Córdoba, 1942) presenta “Solera” en el Festival de Guitarra de Córdoba que él mismo puso en marcha, y con el que quiere poner en valor, en el mundo del flamenco, la retroalimentación generacional. Solera, como aprendizaje y como descripción de una cualidad difícil de describir.
¿Por qué ‘Solera’?
Porque sabemos lo que es la solera en nuestra cultura, en los vinos, pero también es una solera que se puede extender a la calidad, a la madurez incluso, de las propias personas. Cuando hablamos de solera hablamos de algo que está bien hecho. Con “Solera” pretendo reunir a gente joven con esa fuerza y ambición legítima de cambiarlo todo y hacerlo distinto, con personas maduras que ya lo han hecho. Pretendo unir en el escenario a artistas más maduros que, no es que frenen a la juventud, sino que matizan esa ambición y creatividad. Es la unión del carácter de ambas generaciones para crear lo mejor. De los jóvenes se espera, al menos, que aprendan de la tradición, y de los maduros que admiren esa vitalidad, ¡ese el tema! “Solera” trata del paso del tiempo. En Nueva Zelanda los aborígenes hablan de que, lo importante, es caminar echando la vista atrás para no perder lo que ya existe. Ir avanzando sobre loque hay. Es bonito eso.
Creo que en el flamenco no hay edadismo
Y yo creo que tiene razón. Cuando una mujer se ha criado en esto y hace un olé con la mano, eso tiene calidad y eso se admira. Los jóvenes aprenden de eso, y se van haciendo mejores artistas.
Su obra “Solera” comienza en una sala de ensayo…
Si, si, tuve esa idea, la de ir rebuscando para ir cerrando el espectáculo y que, en la segunda parte, ya se viera todo hecho con vestuario, coreografía…, pero en la primera parte, durante “el ensayo”, hay momentos sorprendentes donde los artistas van creando ese ambiente, van apareciendo nuevos pasos, y eso es muy positivo. La guitarra de Dani de Morón que es fantástico y un gran amigo mío, o Rafael Montilla…, nadie compite con nadie. Hay respeto en la tradición que existe y en la fuerza y energía de la juventud. Eso es palpable en la sala de ensayo, y se ve más depurado en la segunda parte. ¡Es muy bonito! Nos emocionamos cuando estamos preparando el espectáculo porque todo el mundo improvisa y es increíble.
¿Por qué es importante?
La tradición es sabia. No podemos olvidar nuestra historia, el qué motiva que un cantaor se meta en el abismo terrible de la siguiriya, ese grito existencial. Detrás de eso hay sufrimiento, el reconocimiento de los momentos terribles de nuestra vida, de los que han sufrido una precariedad importante. La siguiriya, más que cantar, es un grito, pero lleva tanta emoción y esfuerzo que convence de una manera emocional. En el flamenco es muy normal porque este arte proviene de tiempos muy difíciles. Ese sufrimiento no lo he visto, aunque si he vivido esas dificultades porque me crie en Córdoba después de la guerra y el franquismo. La tradición tiene todos esos elementos en sí. Cuando te metes en ese sufrimiento sin pensar si quiera, es que aparece algo emotivo que todo el mundo siente. En el flamenco siempre se dice que hay que buscar el duende, pero, en realidad, lo que estamos buscando es conmover a quien escucha aquello, o a quien observa como espectador. Hay que buscar que duela por dentro, aunque esté gozando lo que siente.
¿Qué ha aprendido en esas salas de ensayo?
Como le decía, Dani de Morón tiene muchas ideas musicales pegadas a la tradición, pero también es revolucionario. Una de sus piezas no suena ni a flamenco, pero tiene mucho de quien es y me emociona mucho, porque lo hace solo para una interpretación con bata de cola que es muy sutil. He aprendido de Dani de Morón la sutileza de incorporar la tradición de una forma valiente.
Usted se marchó joven a Londres, ¿qué encontró?
Cuando llegué a Londres en esos viajes de la juventud, cuando uno quiere hacer cosas, vi que había mucha afición a la guitarra clásica española y a otros estilos. El flamenco era conocido, pero no había tanto aficionado. Uniéndome a ellos encontré la gran intención de querer aprender esa música que era exótica para ellos. Encontré cierta afición peo no había mucha actividad.
¿Y ahora?
Ahora si hay un conocimiento profundo del flamenco, no solo aquí en Londres. Ahora hay artistas que sin ser españoles lo hacen muy bien. En todo ese desarrollo he estado y mucha gente sigue ese campo que hemos dejado.
¿Le ve solera al Festival de la Guitarra de Córdoba?
¡Quisiera verla porque no estoy allí siempre! cuando la llevan otras personas deja de ser tuya. Yo quise hacer un festival para todos los cordobeses, con mucha gente de fuera, música…, donde nos reuníamos incluso después de los cursos con una vecindad que admitía eso, ¡todo el mundo estaba contento! No sé si eso se respeta y se tiene en cuenta actualmente.
¿Qué le gustaría hacer ahora?
¡Yo quisiera tocar mejor! Lo que he querido hacer es lanzar el flamenco con la mayor humildad y honestidad. No quiero ser centro de nada, solo quiero que la música que he recibido sea apreciada. La guitarra me lo ha dado todo: he conocido el mundo, me ha dado amistades, y le agradezco a mi pasado y a mi tradición todo eso.
¿Qué le sigue enseñando?
La guitarra necesita que se la toque mucho, castigarla, en el sentido de trabajar mucho porque con eso siempre te paga. Estás luchando por conseguir cosas y de pronto empieza a sonar mejor. Ese es el mensaje que he aprendido y del que estoy convencido.
La guitarra es justa
Yo creo que sí, no es que te castigue, sino que, si no tocas bien, es que necesitas más trabajo.