“El presente está lleno de mujeres percusionistas”

EN CORTO:

“En el cajón flamenco descubrí un instrumento sencillo pero ilimitado”

“El futuro es la integración, la inclusión de la mujer, no la exclusión de los hombres”

“Quizás la chica que yo era hace 20 años no hubiera sobrevivido en esta selva” 

Entrevista a Nasrine Rahmani, percusionista

Hay pocas mujeres en la percusión, pero ella, sin complejos y mucho esfuerzo, se ha abierto camino y, además, lo ha dejado libre para esas otras mujeres que quieren encontrar en la percusión una carrera profesional. Una carrera hasta ahora considerada de género masculino, al que sumamos el nombre de Nasrine Rahmani nacida en Australia (1983) de madre de Isla Mauricio y padre iraní. “Como somos tan poquitas, si me equivoco en mi trabajo, siento que estoy fallando por todas. En vez de “ese chico toca regular” es “las chicas no valen para esto”” nos responde.

¿Existe una percusión ‘en femenino’? le pregunto, y rápidamente responde: “¿Existe una guitarra en masculino? Los instrumentos no tienen género. Son las personas que los tocan quienes le dan su personalidad. Su sonoridad”.

Y con la suya propia nos adentramos en esta conversación donde la vocación, la feminidad, la música y el futuro de la percusión se entrelazan con tantas experiencias vividas. Narrine Rahmani no es solo otro triunfo de la mujer en campos hasta ahora inexpugnables, es el triunfo del mestizaje de culturas, ese del que tanto se alimentó el flamenco, y que, por otra parte, tanto necesita la propia sociedad. Seguimos avanzando. Pasen y lean.

 ¿Qué vio en el cajón para decidir dedicarse a la percusión?

Bueno, ya me dedicaba a la percusión más de una década antes de encontrarme con un cajón. Había estudiado tumbadoras, timbales y cajón cubano en Cuba, y también tocaba la percusión brasileña y un poco de percusión africana. En el cajón flamenco descubrí un instrumento sencillo pero ilimitado. Por su sonoridad tiene la capacidad de abordar a casi todos los estilos de música. Tiene la sensibilidad que me faltaba en los otros instrumentos que estaba tocando. Me ofrecía más rango dinámico y versatilidad y en seguida me quedé atrapada por el flamenco gracias a ese instrumento. 

¿Existe una percusión ‘en femenino’?

¿Existe una guitarra en masculino? Los instrumentos no tienen género. Son las personas que los tocan quienes le dan su personalidad. Su sonoridad. Antes de encontrar la percusión estudié la flauta travesera y la guitarra, pero no fue hasta dar con la percusión que logré una conexión profunda con un instrumento. Creo que los músicos hablan con su instrumento. Me dicen que tengo un toque femenino. Será porque mi instrumento es mi voz. Cuando las cosas fluyen, me permite una forma de expresión que solo existe en la dimensión musical. Es una sensación divina que nos deja enganchados, siempre buscando otro subidón.

¿Por qué hay tan pocas mujeres en estos instrumentos?

Yo me pregunto lo mismo. Las aulas de música están llenas de mujeres, pero en la transición entre la carrera superior y los primeros cinco años de trayectoria profesional, las perdemos a casi todas. Creo que al principio todos nos metemos en la música para disfrutar, pero a veces, por culpa de un maestro acomplejado o unos comentarios celosos, dejamos de disfrutar. Si esto pasa con mucha frecuencia, no me extraña que muchos y muchas lo vayan dejando. He perdido años con profesores que no me tomaban en serio, pero también he aprendido a no tomármelo de manera personal y a seguir haciendo lo que amo. No fue hasta que llegué a España que por inmersión pude avanzar de manera importante en el instrumento. Aquí se respira un aire muy masculino y competitivo en el ámbito de la percusión y en principio me parecía un poco hostil, pero en realidad he tenido una suerte tremenda de poder compartir con semejantes bicharracos y sentir en mis carnes cómo hacen temblar al escenario con tanta fuerza y emoción. Pero creo que todo esto ha sido posible porque ya llevaba 10 años trabajando como músico antes de venir a España y por muy difícil que fuera, no iba a tirar la toalla. Quizás la chica que yo era hace 20 años no hubiera sobrevivido en esta selva. 

De las grandes figuras del flamenco y la música española con las que ha trabajado, ¿cuál le ha llamado más la atención? 

Son demasiados. No sabría por dónde empezar y los nombres es lo que menos importa. Los grandes de verdad brillan no solamente por su calidad artística, sino también por su calidad humana. Por su humildad y por no tratar nunca a los demás como inferiores. Un músico con facultades extraordinarias no sólo es un virtuoso en su instrumento, sino que también es capaz de elevar a todos los otros músicos que están con él. Aportan algo que sube de categoría a todos los que le rodean. Cuando he tocado con gente así, he tocado mejor que nunca. También funciona, al contrario. Hay algún nombre grande que me ha resultado bien mediocre por su comportamiento hacia los demás.

¿Qué recuerdos tiene de la «Diego Guerrero Flamenco Jam«?, ¿qué aprendió?

Mil recuerdos. Imagínate. Eso era la selva. Me ponía nerviosa tocar delante de la élite del panorama musical en España. Estaba muy verde y estaba aprendiendo entre los mejores. Aprendí la esencia del flamenco de primera mano. Pude vivir y experimentar a todo lo que no puedes aprender en las clases ni estudiando en casa. Sobre todo, el uso del lenguaje flamenco en un entorno de improvisación. Me sentía como si estuviera fracasando semana tras semana y así iba avanzando, pero la vida es eso; la lucha por hacerlo mejor y dentro de la imperfección estar siempre mejorando y aprendiendo.

¿Cuáles son sus próximos proyectos?

Pronto saldrá mi línea de platos con la marca americana TRX. Fui a Turquía para trabajar con los artesanos fabricantes de la marca y los platos saldrán a la venta a principios de 2022. Hace poco lancé un álbum de pistas de compás de acompañamiento para el estudio de los palos rítmicos del flamenco. Se llama “Tu Compas Flamenco” y poco a poco la gente lo está descubriendo y utilizando. El 27 de noviembre vuelvo a participar por la tercera vez en el Festival de Cajón Flamenco “Cajonea”, que se hace en Torrox y es una cita importante para los aficionados al cajón. Y entre los conciertos y ensayos estamos con el disco de Diego Guerrero, dándole mil vueltas a cada detalle de la “percu” y de todas las canciones, hasta que salga algo verdaderamente nuevo y totalmente personal. 

¿Hay futuro para la percusión con nombre de mujer?

El futuro no sé, pero el presente está lleno de mujeres percusionistas. Por el mundo, sobre todo en la batería, pero también la percusión latina, está más normalizado ver a una mujer. Las tengo fichadas en las redes sociales. Aquí todavía vemos a las mujeres instrumentistas tocando en agrupaciones femeninas, que en gran parte deben su existencia a programaciones promovidas por actos políticos de reivindicación de la igualdad de género. El futuro es la integración, la inclusión de la mujer, no la exclusión de los hombres. Cuando vine a España no sabía que apenas había mujeres instrumentistas en el jazz y el flamenco. Lo único que quería era lo mismo que quieren todos mis compañeros: tocar. En este país hay cientos de percusionistas buenísimos. No soy ni más ni menos que ellos, tan sólo he nacido mujer. Con el tiempo me han empezado a citar como referente para la mujer en el flamenco y eso conlleva cierta presión.

¿Qué diría a las niñas que se acercan al cajón flamenco? 

Pues lo mismo que a los niños. Es más importante saber escuchar que saber tocar. Que la música es para todos y hay que estudiar mucho. Y que cuando la vida les de palos, que se consuelen tocando. 

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M. Isabel Rodríguez Palop

M. Isabel Rodríguez Palop

Una apasionada del Flamenco.

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