EN CORTO:
“Aquí hay mucho talento y gente que está apostando por hacer de Extremadura una tierra preciosa”
“El trabajo, la honradez y la humildad es lo único que sostiene una carrera durante décadas”
“Ese surco de los días nos permite disfrutar de las cosas que merece la pena a vivir”
ENTREVISTA A CHLOÉ BIRD, compositora, cantante y actriz
La música es un camino infinito. La elegancia, aparente fragilidad y sutileza de Chloé Bird (Cáceres, 1991) podían haber nacido en la toscana francesa, pero lo hicieron en Extremadura. Ese lugar donde todo es un poquito más difícil, aunque compense. Esta compositora, cantante y actriz que ha sumado más de un millón de escuchas en Spotify con su último trabajo El surco de los días (LP, 2025) ha aunado en sus diez temas, una belleza y calidad musical, que deberían encumbrarla a la primera división que merece. Sin duda, Extremadura, ya puede reconocer en Chloé Bird su propia banda sonora.
Antes de nada, felicidades por esa actuación en la XXXI edición de los Premios Forqué el pasado diciembre en Madrid…
¡Gracias! La experiencia ha sido muy bonita porque, poder tener visibilidad en eventos así, está muy bien cuando eres un proyecto chiquitito, y gracias a la generosidad de la cantante Jeanette, a la que conozco hacen muchos años. Fue una alegría compartir con ella, primero, porque es historia de España, y segundo porque ¡es imposible escapar a un “Por qué te vas”!
Compartieron escenario, ¿la música no entiende de generaciones?
No lo creo y no debería ser así. Es verdad que los estilos van cambiando y la actualidad es hija de su tiempo, tanto en temática como en forma de expresarla, pero la música cuando está bien hecha da igual los años que se tengan. El ritmo, la melodía…, está dentro de nosotros y es inherente al ser humano. Ni siquiera nosotros elegimos de una forma racional, es algo aprendido que nos hace comunicarnos y emocionarnos. Sospecho que, por mucha IA que haya por medio, eso va a seguir siendo así porque es algo muy humano, y no va a ver forma de sustituir eso.
Además, se conocieron en Extremadura, ¿cómo se produjo ese encuentro?
Si, nos conocimos en los Premios Pop-Eye en 2013. Ella era la madrina y yo gané ese año. Conectamos, ¡es majísima! En esos premios siempre nos hemos juntado alguna que otra vez. Cuando vino a tocar a Cáceres me pidió que colaborara con ella como corista, telonera…, además, la banda que la acompañaba de gira por España, también extremeños con Rubén Rubio, bajista, a la cabeza. Justo antes del COVID contó conmigo para una gira por España y pudimos hacer tres conciertos. Luego llegó la pandemia y se truncó, pero hemos seguido teniendo relación. Para los Premios Forqué, ella fue la que puso mi nombre sobre la mesa y se lo agradezco mucho. Fue un acto de generosidad por su parte increíble.
En los Premios actuaron artistas de primer nivel como Amaral, Marwan, o Ruth Lorenzo, ¿cómo fue esa vivencia?
Siempre es un honor compartir espacio, tiempo y evento con artistas a los que admiro mucho. Es verdad que entre bambalinas siempre hay mucho jaleo y no tuvimos mucho contacto, pero bueno, me quedo con que a nivel de visibilidad mediática fue un evento muy importante. Por supuesto, que yo aproveché para llevar un vestido de una diseñadora extremeña que me fascina, como es Laura Manuela con un tejido estampado, también extremeño, de Carmen Frabrics & Papers, y joyas de la tierra como las de Azzurea Joyas de Caty Morán. Aproveché para defender mi tierra con mucho orgullo. Era una oportunidad preciosa para darme, no solo visibilidad a mí a nivel nacional, sino a todo el talento de la tierra que hace cosas desde aquí, ¡que siempre tendemos a pensar que todo el talento está fuera! aquí hay mucho talento y gente que está apostando por hacer de Extremadura una tierra preciosa.
Usted es una de las voces más singulares y versátiles del panorama actual, ¿ha llegado su momento?
(Se ríe) ¡Pues no lo sé! llevo trece años dedicándome a esto profesionalmente a la música, y no sé si es mi momento, ¡yo espero que mi momento sea todo el rato! Espero seguir viviendo de esto y seguir dedicándome profesionalmente a la música el resto de mis días, ¡ojalá! No creo en momentos sino en trabajo y en ir poco a poco porque la música es un camino largo. Mi deseo es ir avanzando y en llegar a cuantas más personas mejor con cada disco y cada canción. Una va cumpliendo años y ya no tiene esa ansia de la juventud más precoz y, claro, con el paso del tiempo he entendido que es un camino de fondo. Siempre lo he creído, pero obviamente lo vivo más, y lo sé más. La música es un camino infinito. Todo lo infinito que quieras que sea. No soy partidaria de los éxitos fugaces ni efervescentes, ¡a lo mejor digo esto porque no lo he vivido! Pero sí que soy una firme defensora del trabajo. El trabajo, la honradez y la humildad es lo único que sostiene una carrera durante décadas.
Y en todos los ámbitos…
Por supuesto, esto es aplicable a todas las profesiones del mundo. Es aplicable a todo.
¿Qué hay en El surco de los días de Chloé Bird?
Para mí el surco de los días significa muchas cosas unas más positiva y otras menos, pero si es la huella que vamos dejando a lo largo de nuestra vida, el paso del tiempo, pero también es el camino que vamos labrando, las semillas que vamos sembrando, los frutos que vamos recogiendo, y es verdad que hay eventos de la vida que pesan mucho, y dan la sensación de que cada vez se hunde más el lugar que habitamos, pero también nos ayuda a recolectar todo lo que hemos ido sembrando. Ese surco de los días nos permite disfrutar de las cosas que merece la pena a vivir. También es un guiño al disco de vinilo que es el formato en el que hemos sacado el disco, y es donde aparecen las canciones. Para mí era también muy de naturaleza, de trabajo y honestidad. De ser absolutamente transparente poniendo el foco en la propia música.
¿La industria musical está siendo justa con usted?
¡No lo sé! (se vuelve a reír) ¡no creo que sea yo la que lo tenga que decir! No es algo que me plantee ni que tenga importancia. Estoy siendo feliz con la música que hago y sé que a quien le gusta mi trabajo lo disfruta muchísimo. La industria está ahí, pero nos miramos de reojo. Hay muchas cosas que no comparto con el funcionamiento de la industria, al igual que muchas otras que no comparto con el funcionamiento del mundo. Hay cosas extrapolables a otras profesiones y a las reglas de la vida. Hay reglas de la industria que no son las reglas del amor a la música. Es así como funciona el mundo: es el consumismo, el marketing…, reglas del juego que no me atraen especialmente. No es un camino que me atraiga, pero siempre estás en la línea delgada de pertenecer o ser un poco outsiders que es donde me siento más cómoda.
La han definido de múltiples formas en esa diversidad de géneros en el que usted se maneja, pero ¿cómo se definiría usted?
Siempre me cuesta mucho encontrar la etiqueta. Tendemos a compartimentar los géneros, a los artistas y a mí siempre me ha costado mucho porque escucho géneros diferentes, pero sí que es verdad que hay cosas que son características de mi música como son la voz y el piano como pilares fundamentales de mis canciones, el amor por las melodías y si hubiera que englobarlas lo haría en el del pop o pop folk, pero prefiero que la gente escuche y decida qué música hago.
¿A dónde le gustaría llegar?
No considero que haya que llegar a ningún sitio. Creo que el camino en la música es una sucesión de canciones, discos, conciertos, pero no hay un hito que yo quiera alcanzar en X tiempo, simplemente creo que en la música como en un continuo. Obviamente mi sueño es que las canciones lleguen a cuantas más personas mejor, pero no tengo ni espero un hito. De momento, estoy muy contenta con mi camino, libre, y eso me encanta y me hace tremendamente feliz.