• 23 de abr de 2018

Tan lejos, tan cerca

21 julio 2014

A 26.000 pies de altura lo más flamenco que se le ocurre a una es gritarle un ¡olé! al piloto cuando el avión ha tomado tierra. No nos engañemos. Salvo que seas cigüeña, aguilucho cenicero, aguanieve, o una gran aficionado a 'la ilusión de volar' que diría Iberia, como mi amigo Antonio, conozco a poca gente que disfrute en un avión. Y más con los recortes que hay (yo con tal de que el piloto vuele tranquilo y feliz que le suban el sueldo lo que quieran. Ganamos todos), y más con esa escasez de combustible en cada aeronave, y más con esas compañías Low: un poquito menos de esto, un poquito menos de lo otro, y más..., en fin..., tras el vuelo he pasado de la seguiriya al borde de la bajada de tensión, a la bulería espiritual, eso sí. Aquí que nadie reconozca el mal rato. Todos vamos a Nueva York un día sí y el otro también, ¡faltaría más! Pero volvamos a tierra. Al llegar al destino, una que es aficionada comprueba lo que ya se sabe: en la mayoría de las zonas de España hay un referente relacionado con el flamenco, o al menos, yo siempre lo encuentro. Es la realidad de la multiculturalidad que conlleva este arte. Influencias que a lo largo de los siglos forjaron su impronta, y el País Vasco, mi destino, no iba a ser menos. 'Maizenita' es cantaor vasco y si alguien lo pone en duda dejo aquí su nombre 'real': Lander Egaña. Pude disfrutar del Festival Trasnoches Flamencas por casualidad y gracias a la empresa Bilbao Flamenco. Acompañado a la guitarra de Juanmi Zarzuela y el compás de José Rubichi y José Peña , 'Maizenita' derrochó arte, compás, quejío..., flamenco en estado puro. ¡Qué grande este arte que no entiende de fronteras!, que como todo lo que permanece unido, perdura y se hace más fuerte. Flamenco vasco, flamenco español. Indestructible, ortodoxo, puro. Ese que no deja de escucharse aunque cierren puertas y ventanas para evitarlo. Ese que se escurre y se cuela por los quicios, aunque algunos, agazapados en la ignorancia, sigan buscando desesperadamente cómo evitarlo atrincherados, ciegos y sordos en sus propias herriko tabernas.

Artículo publicado en: http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/badajoz/tan-lejos-tan-cerca_816610.html

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