• 12 de dic de 2018

Flamenco solidario

23 febrero 2013

No sabían que les unía el flamenco. Desgraciadamente hasta ahora, solo lo había hecho la necesidad, las dificultades, la cri­sis. Esa que apalea primero al estó­mago, y luego al alma. A la digni­dad, la van alimentando gracias a las voluntarias que cada día le de­vuelven lo que fueron, en el come­dor social San Vicente de Paul sí­tuado en la calle José Larón, en el casco antiguo de Badajoz.

flamenco solidarioAlrededor de las 12,30 horas co­mienzan a congregarse un cente­nar de historias a las puertas de este local. Un comedor que por sus di­mensiones, solo puede dar cabida a una treintena. Allí, Petri Gonzá­lez, responsable de este refectorio se afana por tenerlo todo listo para, en una jornada más intentar paliar, la desgracia de tantas familias que hasta ahora, conocían la beneficen­cia de oídas. «Nosotros recogemos desde un kilo de lentejas hasta un jamón y no sabe usted la pena que da, no poder dar más comidas al día, no ya por falta de alimentos, sino por falta de espacio y no puede ser, se les da un bocadillo..., pero los días de frío apetece un plato de co­mida.., esperemos que Dios nos ayude a mover un poquito las pa­redes».

No sabían que les unía el flamen­co, ni a ellos, ni a las voluntarias, ní a la cocinera del comedor San Vi­cente de Paul. Lleva diez años ha­ciendo milagros con los ingredien­tes que les van donando desde las diferentes instituciones, y a través de personas anónimas que aportan lo que pueden. Desde el comedor aseguran que se pueden ir apañan­do sin arcones, sin el milagro que les haga multiplicar los panes y los peces, pero que lo que les hace mu­cha, mucha falta es: leche, aceite, fruta o congelados: «No sabemos como vamos a pagar esta inmensa obra de caridad» asegura Petri Gon­zález.

Alimentos, que podrán llevar hasta el Teatro López de Ayala el próximo 1 de marzo, todo aquel que por afición al flamenco, o por pura solidaridad quiera ayudarles. El fla­menco, el que siempre ha hecho de consuelo emocional, ahora se convierte en consuelo económico.

El I Festival Flamenco Solidario nace de un encuentro entre ami­gos. De una conversación en un bar, de una necesidad imperiosa de ha­cer algo por mitigar la sangría de tanta desgracia. Un grupo de aman­tes del flamenco estuvieron de acuerdo. Juan Ramón Peinado `Chupys', Juan Pedro Plaza, y José Blanco se pusieron en marcha. En marcha, y de acuerdo en que esa afición puede aportar, a parte de buenos ratos, un granito de arena a estos tiempos de necesidad. A raíz de la idea, el flamenco hizo el res­to.

Las tres disciplinas del flamenco se volcarán por una buena causa: el toque, el baile y el cante. «Agradez­co a todos los artistas que están en el cartel que se hayan volcado con nosotros. Y lo agradezco a los que están, y a los que por exceso de tiempo del propio festival no es­tán. Esperamos cumplir el objeti­vo que nos hemos marcado, y ayu­dar a las voluntarias, y a esta gen­te tan necesitada» nos relata `Chupys'.

Cantaores, bailaores, guitarris­tas: solidarios. Uno a uno se han ido dando cita en los múltiples locales pacenses donde se puede escuchar casi a diario, buen flamenco. Entre esos puntos de encuentro, el Bar Nuevas Redes donde desde hace unos meses, se reúne lo más gra­nado del flamenco cada viernes. En cada conversación, en cada corri­llo, un voluntario, una guitarra, un cantaor. Una muestra de solidari­dad.

Juan Pedro Plaza, organizador, amante del flamenco y siempre so­lidario nos relata que se ha visto sorprendido por la respuesta «no solo por el número de artistas que durante alrededor de tres horas lle­narán de arte el escenario, sino por­que nadie tardó ni un minuto en decir que sí. Se lo agradezco a In­dografic, a Promúsica, al Consor­cio López de Ayala, al diseñador del cartel: Diego Gallardo y por supues­to a los artistas».

Uno de los presentadores de esta gala, el flamencólogo Francisco Zambrano lo tiene claro. «Una vez más el flamenco acude en momen­tos de crisis. Siempre ha estado ahí, y ahora no iba a ser menos. Van a estar los artistas más importantes de Extremadura y los que no están es porque no pueden, por otros compromisos adquiridos como es el caso de Miguel de Tena y Celia Romero».

Le llena de orgullo que esa afi­ción que él ha convertido en devo­ción tenga esta respuesta ante casos de necesidad. «El flamenco que comenzó en el arroyo del pueblo es el que mejor expresa los senti­mientos, por eso no hay cosa más humana que esa emoción, y por eso el flamenco es Patrimonio de la Humanidad, y ;como no iba a acu­dir a momentos como éstos!».

La gala que comenzará a las 21,00 horas del 1 de marzo en el Teatro López de Ayala y se convertirá en una antología de cantes, que no se repetirán. Podremos escuchar fan­dangos, romances, granaína y me­dia granaína, cantiñas, solea, sigui­riyas... «Esperemos que además de la ayuda que vamos a conseguir pa­semos un rato agradable. Yo creo que a parte de contribuir a esta obra tan necesaria, lo vamos a pasar muy bien» responde entusiasta Zambra-no.

Pedro Cintas, El Madalena, El Viejino, Manuel Pajares, Perrete, Fefo... éstos y tantos otros, al can­te. Al baile, Jesús Ortega, Zaira San­tos, y El Peregrino. «Ahí hemos te­nido que recortar porque el baile exige un tiempo y una dedicación y nos hemos visto obligados a acor­tarlo, porque si no hubiéramos aca­bado a las 4 de la mañana» explica el flamencólogo.

Otro ejemplo de la categoría del cartel: a la guitarra, lo mejor del to­que extremeño: David Silva, la Fa­milia Vargas, Muñino, Perico de la Paula..., también habrá espacio para otro tipos de expresión artística dentro del flamenco: el saxo de Lolo Iglesias, la viola de Rosa Escobar y el cajón de 'El Musiquina'.

Cada artista hará un cante, y se organizará como normalmente se desarrollan estos festivales: Dos números de baile, cante, y un fin de fiesta. Un espectáculo de prime­ra, con artistas de un nivel, más que contrarrestado. «Esperemos que sea una noche memorable en los artístico y en lo económico porque la gente está muy sensibilizada, y creo que va a responder muy bien' apunta Zambrano.

Las entradas ya están a la venta y sobre la recogida de alimentos, la organización insiste en que se en­tregue el mismo día del Festival. El comedor social tiene tan poca capacidad que esos alimentos que se recauden, se llevarán a la Casa Hermandad de la Soledad, para des­pués ir distribuyéndose a las vo­luntarias de forma escalonada. La entrada, seis euros. Un precio eco­nómico, para una apuesta solida­ria y fuerte.

Para José Blanco, presidente de la Junta de Cofradías de Semana Santa de Badajoz este iniciativa es algo natural en una Junta como la suya porque 'una Junta de Cofra­días se destaca por su generosidad, y por su solidaridad'. Ellos han cam­biado el día del tradicional pregón de Semana Santa por este Festival Solidario, al día 8 de marzo en la Catedral de Badajoz. Una muestra más, de las ganas de ayudar y con­tribuir a que este Festival flamen­co sea un éxito, y ya ha comenza­do a serlo. En el momento en que redacto este reportaje solo quedan entradas para las filas de entresue­lo, de la séptima en adelante. Todo lo demás, está vendido.

Artículo publicado en hoy.es

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