• 19 de ago de 2018

Entrevista Raquel Cantero, cantaora y doctora en Flamenco

'La evolución del Flamenco de no haber contado con la presencia de la mujer habría sido muy diferente'

Las mujeres flamencas siempre hemos dado “pasos al frente”; otra cosa es que nos haya costado el doble dar ese paso.

10 diciembre 2017

QUEJÍOS

'El Flamenco no deja de ser fiel reflejo del contexto histórico-social en el que se ha desarrollado, y, por tanto, también recoge esa visión de lo femenino relegado a un plano secundario, cuando la realidad es que el papel de las mujeres ha sido decisivo a lo largo de su historia, tanto en lo que respecta al cante, como al baile como al toque'

“Mehstura” ha sido toda una revolución y la prueba fehaciente de que en Extremadura se puede hacer Flamenco de calidad si se deposita en las manos adecuadas: Jesús Ortega ha cuidado y mimado hasta el último detalle de este espectáculo y ello es fruto, en primer lugar, de su conocimiento indiscutible de la materia, y en segundo lugar, del infinito amor que profesa al Flamenco'

'Nuestra región es la única comunidad autónoma con tradición flamenca y con cantes autóctonos en la que no se ofertan los estudios reglados de Cante Flamenco y Guitarra Flamenca'

Raquel Cantero (Cáceres, 1978) es la única mujer doctora en flamenco de Extremadura. Un honor para nuestra tierra, y una suerte para Murcia, ya que la mayor de la saga de los Cantero trabaja actualmente en el Conservatorio de Cartagena, como profesora de la especialidad de cante flamenco en la cuna de los cantes de Levante. Cantero, será la encargada de poner el conocimiento, la teoría y la investigación, que tanta falta hace, en el Ciclo ‘Mujer y Flamenco’ puesto en marcha desde la Consejería de Cultura e Igualdad de la Junta de Extremadura.

En el Centro Regional de Flamenco de la Plaza Alta de Badajoz el 22 de diciembre a las 20:00 horas, Raquel Cantero ofrecerá la Conferencia ilustrada “La mujer en el Flamenco” Teoría y práctica para los que queremos seguir ahondando en este arte desde una perspectiva de género. Esa mujer, a veces testigo privilegiada y muchas otras protagonista, en un flamenco que ‘mató’ la profesionalización de muchas de ellas por el machismo imperante, sobre todo, a las que, como era lo normal en la época, tocaban la guitarra. Maestras de las primas y bordones, que nunca lograron pasar del umbral de la puerta de casa. Hagamos justicia, y pongámonos en nuestro sitio.

 

Conferencia sobre la historia y el recorrido de las mujeres en el mundo flamenco. ¿Es necesaria esta reivindicación?

Siempre es necesaria, aunque sea a modo de 'recordatorio' El principal problema es que desde antiguo ha dominado en la sociedad un modelo patriarcal, lo que ha motivado que la mujer haya ocupado un lugar secundario en todos los ámbitos, estando sometida a la voluntad y al dominio de una figura masculina (el hombre-padre o el hombre-marido) y con unas funciones muy determinadas: buena madre, buena esposa, encargada de conservar el honor de la familia, obligada a comportarse “decentemente” y siempre constreñida al ámbito de lo privado, al ámbito doméstico. El Flamenco no deja de ser fiel reflejo del contexto histórico-social en el que se ha desarrollado, y, por tanto, también recoge esa visión de lo femenino relegado a un plano secundario, cuando la realidad es que el papel de las mujeres ha sido decisivo a lo largo de su historia, tanto en lo que respecta al cante, como al baile como al toque. Otra cosa es el reconocimiento que se les haya otorgado, pues si bien muchas de ellas han sido queridas y admiradas por la afición, a nivel social han tenido que soportar duras críticas y cargar con el estigma del desprestigio que suponía el dedicarse a una actividad “pública”, dado que no era ese el ámbito en el que tenía que desenvolverse la mujer “decente”.

¿Ha llegado el momento de dar el paso al frente?

Las mujeres flamencas siempre hemos dado “pasos al frente”; otra cosa es que nos haya costado el doble dar ese paso, o que hayamos tenido que darlo con más firmeza y más rotundidad para hacernos respetar ante los obstáculos que hemos podido ir encontrando en nuestro camino, por el hecho de ser mujeres artistas que hemos tenido que desenvolvernos en un mundo de hombres. Afortunadamente, esta concepción está cambiando al mismo compás que lo hace la consideración social igualitaria de la mujer.

¿Qué cree, como cantaora y Doctora en Flamenco, que hemos aportado las mujeres al Flamenco?

La mujer al Flamenco ha aportado mucho y muy bueno, tanto en lo que respecta al cante como al baile, y no sólo en cuanto a nómina de artistas excepcionales, sino también en cuanto a formas y maneras interpretativas y estilísticas. Desde que se tienen datos de algún tipo de manifestación musical que se puede relacionar con algo que con el tiempo será Flamenco, hacia finales del XVIII, aparecen nombres de mujeres, en las primeras crónicas aparecen nombres de mujeres, en la etapa de la Edad de Oro son muchas las mujeres de las que nos han llegado noticias, así como en la Ópera Flamenca y en las posteriores etapas de revalorización y experimentación. Hay un tipo de baile propiamente femenino diferenciado del baile de hombre, cada uno de ellos con unas características y unos recursos definidos, hay cantes recreados por mujeres, la estética femenina en un escenario lo dice todo por sí misma, el papel de la mujer como transmisora ha sido fundamental... En definitiva, aunque pueda parecer exagerado..., la evolución del Flamenco de no haber contado con la presencia de la mujer habría sido muy diferente.

En Extremadura hay muchas voces femeninas. Voces de mujer y de calidad, ¿qué falta para el reconocimiento definitivo? ¿Tiempo?

Hay muchas voces femeninas ahora, afortunadamente. Yo recuerdo que cuando empecé a cantar, hace más de tres décadas, no había tantas mujeres: la Kaíta, mi madre Nina Díaz y poco más. La verdad es que es un orgullo que la cantera aumente, y que las voces femeninas de Extremadura estén triunfando  y arrasando por  donde quiera que van, en concursos y festivales. Efectivamente, el tiempo es el que se encarga de ir poniendo todo en su sitio.

“Mehstura” el espectáculo sólo de mujeres del bailaor y director artístico Jesús Ortega para mí es un antes y un después en el Flamenco con nombre de mujer. ¿Lo cree usted también así?

 

“Mehstura” ha sido toda una revolución y la prueba fehaciente de que en Extremadura se puede hacer Flamenco de calidad si se deposita en las manos adecuadas: Jesús Ortega ha cuidado y mimado hasta el último detalle de este espectáculo y ello es fruto, en primer lugar, de su conocimiento indiscutible de la materia, y en segundo lugar, del infinito amor que profesa al Flamenco. Cuando ambos ingredientes se unen, el resultado ha de ser bueno forzosamente.

 

Doctora en Flamenco y sin ningún tipo de academia, facultad donde impartir en su tierra….

Así es como están las cosas. Extremadura, como siempre, a la cola de todo. Nuestra región es la única comunidad autónoma con tradición flamenca y con cantes autóctonos en la que no se ofertan los estudios reglados de Cante Flamenco y Guitarra Flamenca. Sevilla, Cartagena y Madrid ofertan el grado profesional de Cante Flamenco y Córdoba, Murcia y Barcelona el grado superior. Resulta absolutamente increíble que en Extremadura ni un solo conservatorio haya implantado aún estas especialidades . A nivel Universidad ocurre algo parecido: se ha tenido en cuenta el Flamenco como algo anecdótico que se ha utilizado para que alguna peña organice algún cursito y poco más, no se ha apostado firmemente por él como género complejo que forma parte de nuestro patrimonio musical cuyo estudio serio y riguroso necesita de ser incluido de forma oficial en niveles de rango superior, pues no acabamos de convencernos de que esa es la forma de dotarlo de la dignidad que le ha sido negada durante mucho tiempo y que le corresponde por derecho propio.

¿Qué ha aprendido de estos años que lleva en Murcia?

He aprendido lo difícil que es vivir con el corazón dividido entre la tierra que me ha visto nacer, y la tierra que me ha acogido maravillosamente valorando mi trabajo y permitiéndome ver cumplido mi sueño.

¿Cómo se nos ve artísticamente desde la cuna de los Cantes de Levante?

Se nos ve como una tierra flamenca en potencia, con una gama de cantes muy rica y mucho respeto y admiración hacia nuestras formas y hacia nuestros artistas.

¿Se ha sentido presionada en su carrera al ser miembro de una de las sagas extremeñas más importantes del flamenco?

La presión que haya podido llegar a sentir en algún momento es la que yo misma me he marcado para poder defender mi apellido flamenco con la dignidad que merece. Es cierto que a veces me exijo demasiado, pero ello va en relación con mi forma de ser, excesivamente perfeccionista con lo que hago. Si no me hubiera establecido a mí misma un nivel alto de exigencia no podría haber conseguido las metas que me he propuesto en la vida.

¿Qué ha aprendido y qué lamenta no haber hecho?

No me lamento de nada, siempre he hecho lo que he querido y he actuado según me ha dictado mi conciencia. Todo lo vivido me ha servido de experiencia para seguir aprendiendo día a día.

Su hermana Miriam Cantero apunta alto, ¿a dónde cree que puede llegar?

Mi hermana tiene muy buen instrumento, una voz preciosa, muy versátil y un sentido del compás extraordinario. Si eso lo acompaña de estudio, de paciencia y de constancia, llegará donde se proponga, porque, además, ella tiene muy buena estrella.

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