• 24 de feb de 2018

Jesús Ortega: "Hay que romper muchos tabúes todavía"

28 enero 2012

Hay veces que una no descubre al cantaor o al guitarrista hasta pasado unos minutos de la entrevista. Te sientas frente a frente y el artista, que sí lo es desde el principio, desgrana facultades hasta desnudar lo que ofrece en cada escenario. Jesús Ortega no. Jesús (Badajoz, 10 de febrero de 1979) es bailaor hasta sirviéndote en la Sala Doré de la que es socio. Lo lleva a gala. Vive como un bailaor, piensa comojesus ortega2 tal y no se quita el traje de chaqueta con el que va conquistando a medio mundo, ni en su Badajoz natal. La ciudad que le dio su primera oportunidad y en donde encuentra la fuerza, la vitalidad para embarcarse cada temporada en un nuevo proyecto. Me costó trabajo conseguir cerrar la cita, entre unos y otros compromisos hasta que la 'pataíta' la pegó la que firma la entrevista. Aquí lo tenemos. Hasta para eso fue artista.
-¿Qué hay de la historia de Billy Elliot en su propia historia?, parece que siempre soñó con bailar desde pequeño...

-Todos los bailaores y bailarines desde niño nos hemos sentido identificados con esta película, creo que se acerca mucho a la realidad. Por supuesto que en mi caso fue así, cuando uno siente esa emoción por algún arte en la vida, pasa a formar parte de ti y no puedes desvincularte de eso por más que quieras. No hace mucho que volví a ver la película y me vuelvo a emocionar como el primer día. Uno vuelve a recordar esas ganas, esas cosquillas en el estómago como si de un primer amor se tratara, y es que realmente lo que se siente hacia tu profesión es amor.

-Descubrió el flamenco en Badajoz y supo, sin salir de aquí, que ese sería su compás, la banda sonora de su vida

-Sí, de la mano de mi primer maestro Alfonso. En ese momento sabes que te gusta esa música y la haces parte de tu vida. Se convierte en una inquietud, y cuando pasa a ser necesaria en tu vida es cuando puedes decir que es tu propia banda sonora. Es un privilegio contar con este tipo de banda sonora tan rica y tan viva como es el flamenco, ¡no quiero otra! (se ríe)

-En su primera actuación, en las fiestas de Badajoz, se confundió de hora pero no le importó y bailó solo sobre el escenario. ¿Quien la sigue la consigue?

-Es cierto, llegué cuando todo había acabado... Pero así y todo me subí al escenario y baile para mi, ¡y como si estuviera repleto de público!. Hay una frase que siempre me ha gustado mucho: «Baila como si nadie te estuviera viendo». Es la forma de bailar de corazón, de bailar de verdad. Para conseguir las cosas en la vida hay que trabajar con tesón, ser constante y luchador. Si uno se cae tiene que volver a levantarse y caminar. Creo que es la forma de poder conseguir algo. Luego está también el factor suerte, pero la suerte sin trabajo no vale de nada. Siempre hay que seguir caminando...

-Sus padres le han apoyado desde niño. Era de los pocos varones en la academia de Alfonso 'El Maleno'. Con esa edad, ¿fue difícil para usted?, ¿han cambiado mucho las cosas?

-Tuve el apoyo de mis padres desde el principio, sin ellos no hubiera sido lo mismo. Gran parte de todo se la debo a ellos. Tengo unos padres maravillosos, que siempre me han sabido respetar y comprender en mis ilusiones y decisiones. En clase había pocos chicos, pero ya sabes que en la rama de la danza esto ocurre siempre. Aún sigue pasando en algunas disciplinas, como por ejemplo el clásico, y en las ciudades pequeñas más que en las grandes. La gente ha asociado danza en el hombre con homosexualidad y aún sigue pasando en muchos sitios, y parece que eso hace que algunos niños no se animen a bailar. Y nada más allá de la realidad. En la danza hay de todo como en cualquier otro tipo de trabajo. Hay que romper muchos tabúes todavía.

-¿Le da vértigo el éxito?

-Me da vértigo las alturas y me considero una persona con los pies en la tierra. En este mundo del flamenco hay que saber estar en todos lados. Lo mismo hoy trabajas en el Palacio de Congreso de París para cuatro mil personas, y mañana en un tablao para cincuenta. También hay momentos para estar en los escenarios y otros para la enseñanza. Creo que el éxito es estar involucrado en el flamenco, y poder vivir de esto dignamente.

-¿Los sueños se hacen realidad?

-En mi caso puedo decir que si. Pero no hay que dejar nunca de soñar y tener ilusiones.

-¿Qué tiene el flamenco que engancha tanto a quien se para a escucharlo?

-El flamenco tiene esa magia que ni se puede explicar. Es un cóctel de sentimientos que emocionan a las personas que lo están viendo. Si se pudiera explicar dejaría de ser magia.

-Coménteme, ¡cómo se baila ante el príncipe Carlos de Inglaterra!, ¿entendieron el baile?, ¿qué sintieron y qué sintió usted?

-Para mí ha sido todo un honor poder bailar para personajes públicos como Camila Parker y la Duquesa de Alba. Camila salió fascinada. Comentaba que era la primera vez que veía flamenco en vivo y en directo y se emocionó. En el caso de la Duquesa de Alba ya sabemos que es fanática de este mundo. La verdad es que fue un día muy especial en mi vida artística, y que recordaré siempre.

-Comentan que el silencio de Cristina Hoyos durante un casting es sinónimo de estar 'admitido', de ser 'aceptado', ¿qué no pudo callarse usted cuando fue seleccionado para su compañía?

-¡En mi caso fue así! Su silencio significó que estaba admitido en su compañía, de lo contrario no hubiera sido así. Por mi parte creo que no he dejado de estar en silencio aún. Parece que fue ayer, lo sigo recordando y contando con la emoción del primer día.

-Cristina Hoyos es su maestra, su apoyo, su ídolo, ¿es lo más cerca que ha estado de una leyenda?

-Pues la verdad es que sí. Y suerte de estar al lado de una leyenda en vida. Cristina ha marcado mi vida tanto profesional como personalmente. En su compañía he aprendido mucho, no solo de baile , sino de todo lo que conlleva un espectáculo (escenografía, iluminación, dirección...) Ha sido el sueño hecho realidad. Tanto ella como su marido Juan Antonio son parte de mi vida profesional y personal.

-¿Qué hay que saber del flamenco que no se cuenta?

-No creo que haya que saberse algo en el flamenco, que no se cuente. Yo lo que si contaría es que es un mundo muy bonito pero muy sacrificado, como todo lo artístico y cultural y más aún en lo tiempos que corren.

-Su sobrino le confiesa que quiere ser bailaor, ¿cual sería el primer paso?

-El primer paso sería saltar de alegría (se ríe emocionado). Ya tengo una sobrina de nueve años que baila y promete. Me haría mucha ilusión que uno de los varones bailara también. A los niños que les gusta el baile hay que inculcarles que sean aficionados, que se preocupen por escuchar mucho flamenco y ver todo lo que se pueda, por lo menos permitirles conocer este arte.

-Y a usted, ¿es difícil seguirle el paso?

-Bueno.... hay momentos que no soy capaz de seguirme la pista ni yo mismo... (se vuelve a reír)

-Tiene ante usted un baile complicado de ejecutar: la apuesta por el arte desde la Sala Doré, ¿cómo se embarcó en esa aventura?

-Nació por la inquietud de tener un espacio artístico en Badajoz para darle cabida a esos artistas que están luchando tanto. Programamos de todo un poco: danza, música, humor, teatro infantil..., y de todos los estilos. Para un artista es un sueño tener un espacio así, pero no podría haberlo hecho solo. Cuento con el apoyo de dos socios más: Antonio Guerrero (director del CAB, donde imparto clases de flamenco) y de Cristina Hoyos.

-¿Hasta donde le gustaría que le llevaran su baile?

-Hasta el fin de mis días.

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