• 19 de nov de 2018

Joaquín Muñino: "Cada uno suena a lo que es"

01 octubre 2011

Si los buenos amigos, las nuevas amistades son imprescindibles en nuestro crecimiento personal sobre todo, cuando llegamos al colegio, al instituto, para Joaquín Muñino (Villafranco del Guadiana, 1982) al menos, uno de esos amigos ha sido determinante para marcarle, además, el camino profesional. Muñino se acercó al flamenco con quince o dieciséis años porque en el instituto se sentó al lado del hijo de un cantaor aficionado de Talavera, Antonio Cidre. Esa incipiente amistad se tradujo en arte cuando el padre de Joaquín Muñino, le pasó una cinta de ese cantaor. Ahí comenzó una carrera que a base de mucho sacrificio y estudio ha conducido a Joaquín a convertirse en una de las guitarras imprescindibles de nuestra tierra.
«Me hubiera gustado empezar en el flamenco, en la guitarra, un poco más joven», asegura. Y comenzamos a hablar de noches, festivales y 'cuartillos' en los que alguna vez hemos coincidido. Y es que como aficionada he asistido a algunos espectáculos grupales donde un cantaor o cantaora se han convertido en la voz cantante. En otras ocasiones, el baile ha arrasado y ha salvado más de una noche desafortunada, pero asistir al momento en el que una guitarra se convierte en el peso sobre el que recae toda la responsabilidad del espectáculo, no lo había visto nunca. Con Joaquín Muñino fue la primera. Le veía mirando hacia arriba agarrado a la guitarra intentando poner orden, en una amalgama de sevillanas, rumbas, fandangos mal remataos y no pude más que felicitarle tras salvar el desaguisado. Ahí decidí hacerle esta entrevista. Si esta página puede considerase como un reconocimiento, ya se lo había ganado.


-¿Cuántos 'obí obá' tiene que tocar uno hasta llegar a ser un referente de la guitarra extremeña?

-Yo, la verdad, es que he tocado poco en fiestas, porque siempre me he dedicado más al cante. Con el programa en el que colaboré 'Duende Joven' tuve que hacer cosas más modernas, pero en realidad, a mí me gusta mas estar en peñas, con un cantaor o cantaora, o con un baile, pero, sobre todo, con el cante. Yo solo vivo de la guitarra, y no es que elija y diga que no, sino que simplemente me buscan para cosas más serias.

-¿Es porque usted lo es?

-Yo soy muy serio en mi trabajo, lo intento ser. En mi vida personal intento tener momentos para todo, pero sí, en el trabajo intento ser serio.

-¿Es la crisis la que hace a los artistas de primer nivel volver a los inicios?

-Sí, creo que sí. He estado en algunos sitios donde me ha sorprendido encontrar a ciertas figuras. Gente que rechazaba muchas cosas porque no había caché, y ahora te los encuentras en los sitios más insospechados.

-Al fin y al cabo, hasta para cantar 'obi obá' hay que tener calidad, ¿no?

-Sí, sí, totalmente.

-Dígame tres características que debe tener una buena guitarra sobre el escenario

-Yo diría que limpieza como cualidad principal, sobriedad y flamencura.

-¿Y cómo se consigue todo eso?

-Creo que hay dos partes: una el estudio técnico y el hecho de escuchar mucha guitarra, tener mucha afición y luego otra que es echarle corazón.

-¿Cómo se diferencia en la guitarra la vocación de la técnica? En el baile parece más fácil observar la diferencia...

-Se diferencia sobre todo en el aroma que desprende la historia, la esencia. El hecho de echarle corazón. Un guitarrista que va en consonancia con la letra, es un buen guitarrista, no el que toca con la cabeza abajo a su rollo, sino los que enfatizan cada verso, cada palabra, cada momento hondo del cante. Ves que el guitarrista está metido de lleno.

-Resulta paradójico que la una de las mejores academias de flamenco del mundo la haya puesto en marcha una americana...

-Hombre, por una parte lo que veo con la creación de la Fundación Cristina Heeren es la importancia que tiene el flamenco a nivel mundial, esa es la pena, que tiene que venir dinero y una persona americana a darle esa importancia. Creo que quzás se valora más fuera, de lo que se valora aquí.

-¿Qué no se aprende en la Fundación Cristina Heeren?

-No se aprenden pocas cosas, pero sobre todo no se aprende del todo a sobrellevar la profesión. Los sinsabores que te llevas. Eso lo aprende uno mismo. No hay academia que lo enseñe. Cada uno en su vida tiene una línea y por ahí se guía, e intenta no salirse de esa marca.

-Es usted muy tímido, pero ha sido capaz de dar el pregón en las fiestas de su pueblo, Villafranco del Guadiana, ¡no me diga que va a ser el primer profeta en su tierra!

-Fue un momento muy bonito. A raíz del programa de televisión, la corporación municipal pensó en mí. Creo que a la gente el discurso que leí les gustó mucho. Me demostraron mucho cariño. Pero bueno, más que tímido soy reservado.

-Uno se hace, no a base de palos del flamenco, sino a base de los palos de la vida, ¿no?

-En parte sí, y en parte también, porque no me gusta ser el centro de atención, me gusta ser más reservado en ese aspecto.

-Me ha hecho gracia ver como durante estas Navidades ha enviado un christmas de felicitación. Pensé que ya se había perdido esa costumbre tan bonita...

-Sí, soy muy tradicional.

-¿Y en la guitarra también?

-Hombre, sigo la línea tradicional pero intento usar la técnica actual.

-¿Cuál es la técnica actual?

-No dejan de ser las mismas de las de siempre, pero digamos que antiguamente no se estudiaba tanto la teoría, y a eso si le he dedicado mucho tiempo.

-Usted ha sido colaborador de un concurso de televisión que buscaba nuevas figuras en el flamenco, ¿hay cantera en la región?

-Creo que sí. Hay mucha gente joven a la que le gusta esto y que tiene cualidades y creo que este programa sirvió de mucho para que estos chavales que estaban por ahí escondidos, se soltaran y se decidieran a elegir el camino del cante, más profesional, o al menos decidieran a estudiarlo y meterse más a fondo.

-¿Hay algún estilo del flamenco que no toque?

-Lo toco todo, mejor o peor, pero se intenta.

-¿Ha dejado en alguna ocasión a un cantaor o cantaora solo en un escenario?

-No, la verdad, pero he tenido muchos momentos en que se merecían dejarlos solos pero no lo he hecho, ante todo, hay que ser profesional.

-¿A qué suena la guitarra de Joaquín Muñino?

-Yo creo que a sinceridad y a buena persona. Creo que cada uno suena a lo que es, porque soy una persona muy tranquila e intento llevarme bien con todo el mundo, portarme bien con todos, y mi guitarra debe sonar a eso.

-¿Qué no sabe el público del guitarrista Joaquín Muñino?

-Seguramente no sepa que me he sacrificado muchísimo por aprender y lo sigo haciendo. Continúo haciendo muchos viajes para ir a Sevilla a aprender con mis maestros. Esa cantidad de horas que uno lleva detrás, no lo sabe la gente.

-¿De qué color es el sonido de su guitarra?

-Negro, por los 'soníos negros' y también, porque el color oscuro es el que más me gusta. Soy muy serio, melancólico a veces... me va más lo triste que lo alegre. Me desenvuelvo mejor.

OPINIÓN DE NUESTROS LECTORES

Da tu opinión

NOTA: Las opiniones sobre las noticias no serán publicadas inmediatamente, quedarán pendientes de validación por parte de un administrador del periódico.

NORMAS DE USO

1. Se debe mantener un lenguaje respetuoso, evitando palabras o contenido abusivo, amenazador u obsceno.

2. www.palopflamenco.com se reserva el derecho a suprimir o editar comentarios.

3. Las opiniones publicadas en este espacio corresponden a las de los usuarios y no a www.palopflamenco.com

4. Al enviar un mensaje el autor del mismo acepta las normas de uso.