• 13 de dic de 2018

Esther Merino: "En el cante, mas importante que la voz es la humildad"

15 enero 2011

"¿Y todo eso me vas a preguntar?» Esther Merino (Gévora, 1984) abre los ojos, te mira directamente y se echa a reír. Si esta cantaora encara su vida artística como la vida, podemos olvidar a la joven promesa para dar la bienvenida a la artista. Con todo este arte delante, la redactora no puede más que sonreír ante la espontaneidad de la cantaora pacense. Una joven que guarda en su garganta el secreto de los cantes extremeños y de un abanico de registros que la convierten en una de las esther merinoartistas más completas del flamenco actual. Pero si ella es dueña de su cante, también lo es de sus silencios, y tras el arranque inicial se repliega en la artista y ya no sabemos distinguir a la joven Esther de la cantaora extremeña. Desde septiembre, es profesora. Tiene una academia de cante en Gévora «con muchos alumnos que están dispuestos a aprender todo lo que les des y más». No es su primera experiencia como docente. Comenzó con la escuela itinerante por diferentes peñas flamencas de la región, a través de la Federación y esa experiencia le puso en el camino de la docencia. En Gévora lleva dos años y como ella misma cuenta 'está muy contenta' porque «se aprende mucho de los alumnos, aunque estén empezando, a todos los niveles: personal y profesional».
Esther Merino canta y estudia flamenco. Consiguió una beca a través de la Diputación de Badajoz para ir a estudiar a la Fundación Cristina Heeren a Sevilla, una de las escuelas de flamenco más prestigiosas a nivel internacional. No todo quedó ahí. En la misma Fundación consiguió otra para seguir ampliando sus estudios.

-¿Cómo fue la experiencia?

-Para mí la única y la mejor que he podido tener. He aprendido todo lo que sé allí, al margen de lo que sigo estudiando cada día. Cuando llegué, lo hice cantando por Remedios Amaya y por Niña Pastori. En ese momento no sabía más de flamenco y salí de allí conociendo lo que era una soleá por bulerías, una siguiriya, una granaína… Todo eso lo he aprendido allí.

-¿Se canta diferente por intuición que por conocimiento?

-Yo empecé con una voz de adolescente. De una niña de 15 años. Cuando tú adquieres un conocimiento de esos cantes..., yo por ejemplo pongo diferente voz para una siguiriya que para una granaína. Modificas totalmente la voz, para ponerle a cada cante el sentimiento que necesita.

-¿Tiene tantas voces como palos de flamenco?

-(Se ríe abiertamente) Ojalá, no tantas pero algunas sí.<

-Es la única mujer que ha ganado un premio por siguiriyas en el prestigioso Festival del Cante de las Minas de La Unión, en Murcia. Al margen de su capacidad, ¿por qué crees que han tardado tanto tiempo en darlo a una mujer?

-Al tercer año de participar en el Festival ha sido cuando me he llevado el primer premio por siguiriyas. Respecto a ser la única mujer, la verdad, no lo sé. Personalmente me siento muy orgullosa de ser la primera mujer en 49 años que se haya llevado el trofeo. Creo que le puse muchas ganas. Estuve casi todo el año preparándome no solo para la siguiriya sino para los cantes mineros, y creo que ese esfuerzo con muchísimas ganas y sin los nervios, fueron la clave. Los nervios traicionan muchísimo y yo creo que esa noche los duendes me acompañaron y estuvieron conmigo. Ahora lo que tengo son muchas ganas de volver a traerme una lámpara minera a Extremadura.

-¿Qué palo del flamenco tras el estudio le ha sorprendido más?

-Me siento muy identificada con la siguiriya y la bulería. Creo que pueden ser los cantes que me pueden definir personal y profesionalmente.

-¿Por qué?

-Ha habido actuaciones en las que me he sentido triste por algún motivo y por bulerías no he sido capaz de cantar, y si lo he hecho, no me he sentido a gusto, al igual que con la siguiriya. Si estamos en una actuación muy alegre y tienes que concentrarte en una siguriya que es algo que duele al cantarlo... el estado de ánimo me influye mucho.

-¿El estado de ánimo es el compás de Esther Merino?

-Sí.

-¿Se aprende a ser artista?

-Siempre tiene que haber algo, voz, mucha humildad y muchas ganas de estudiar todos los palos del flamenco, que son muchísimos.

-Qué es más importante para ser artista, ¿la voz o la capacidad de escuchar, la humildad?

-Creo que una persona humilde, con capacidad de aprender de los compañeros, de los grandes artistas.

-¿Qué aporta la mujer al flamenco?

-Ha aportado mucho y sigue aportando, nuestro sexto sentido también llega a los cantes. Esa delicadeza que tenemos las mujeres se traslada a todos los palos del flamenco. Las propias vivencias las sueles reflejar en esas letras que estás cantando, los hombres también lo pueden hacer, pero nosotras tenemos una mayor capacidad a la hora de transmitir.

-Sus referentes Paquera de Jerez, Carmen Linares, Antonio Mairena, Porrina de Badajoz o Fosforito eran cantaores que no tenían ningún miedo a la hora de desarrollar cualquier cante. Dicen de usted que eres así, que tiene una gran capacidad para interpretar los distintos matices abarcando todos los palos, con ortodoxia y sensibilidad. ¿Cómo se vive con esa responsabilidad sobre un escenario?

-Pues con muchos nervios, porque lo quieres dar todo. Que después de una actuación la gente se ponga en pie, que la gente salga de ese teatro , de esa peña con más de lo que esperaba…

-Hay lugares más propicios que otros para encontrar esa magia, ¿verdad? ¿Tienes alguna peña, algún teatro, que te impresione más que los demás?

-La Peña Flamenca Cultural de Llerena. Es impresionante el silencio de los aficionados. El encaje de sus olés. El conocimiento que tienen esos socios del flamenco. Llevo tres años yendo a cantar allí y no dejan de sorprenderme.

-En el cante, como en la vida ¿la veteranía es un grado?

-Yo creo que sí.

-¿En qué situación se encuentran los cantes extremeños frente a los andaluces?

-En Andalucía se tiene un gran desconocimiento de ellos. Para la nueva edición de la Bienal de Flamenco de Sevilla se ha presentado una noche dedicada a Extremadura. Es un dato con el que vemos que se van dando cuenta de su existencia, de sus registros. Pero más que nada, es puro desconocimiento. Los aficionados andaluces escuchan en un escenario el cante, y saben que es extremeño pero creo, que ellos tienen algún tipo de dificultad para desarrollarlo, para hacer nuestros cantes.

-¿Y por qué cree que ocurre eso?

-No lo sé. Pero me da la sensación de que les teme a estos cantes. No sé si es por los melismas que tiene o por el aguante de la respiración. El caso es que solo los extremeños somos los que lo hacemos. Parece que no se atreven

-O sea, que los cantes extremeños para los extremeños.

-(Sonríe abiertamente) ¡Eso parece!

-El primer olé de su carrera, ¿a quien o a qué se lo dedica?



-A la Diputación de Badajoz. Gracias a ellos tuve la oportunidad de ser quien soy. Me dieron la oportunidad de ir a estudiar a Sevilla. De conocer lo que es el flamenco puro. Sin duda, a ellos.

Artículo publicado en: http://www.hoy.es/20110115/mas-actualidad/sociedad/cante-importante-humildad-201101150919.html

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