• 27 de may de 2018

Carmen Tena: "Mis noches de gloria son todas"

26 febrero 2011

No se ha presentado nunca a ningún concurso, pero cada día se enfrenta a un tribunal. Ser hermana de Miguel de Tena y caminar sola por el mundo del flamenco no es de artista, no es de primeriza. Es de valientes. A Carmen Tena le sobra capacidad, gallardía y torería. Simpática, sencilla y accesible, algo que se valora y mucho, no suelta la bata de cola mientras recoge el pellizco del cante jondo en la falda, en el vestido

la cantaora carmen de tena posa en la plaza de llerena la cantaora carmen de tena posa en la plaza de llerena

rojo de volantes o donde haga falta. Canta 'como a nadie le importa' que diría Toronjo, y mezcla sin pudor copla española y cante jondo 'si me lo piden'. Su hermano le llama 'Mari', sus amigos 'Maricarmen' y la afición 'Carmen'. Nosotros hablamos con las tres en la Peña Flamenca Cultural de Llerena.

-Comenzó cantando copla y ha acabado cantando cante jondo. ¿Cuando decidió cambiar de estilo y porqué?

-Profesionalmente empecé con la copla pero realmente, todo comenzó con el flamenco, por eso no me siento una intrusa. Empecé con la compañía de mi hermano Miguel, íbamos los dos y por circunstancias me decliné por la copla porque en esa época el flamenco estaba decaído. La copla era más comercial y por mi forma de ser, de cara al público lo veía mejor. Ahora he vuelto al flamenco porque me gusta. De hecho no lo he dejado nunca. Aunque cantaba copla, sí me tiraba a mis fandanguitos y mis cosas. Y creo que tengo cualidades. En esta vida no hay que pasar desapercibida sin hacer nada.

-Ha utilizado la palabra 'intrusa', ¿se lo han dicho alguna vez?

-Así me he sentido a veces, sobre todo al principio, como pez fuera del agua. Pero gracias a los consejos de mi hermano Miguel, a los compañeros del flamenco... Todos los compañeros me han tratado con mucho cariño, me han ayudado mucho. Realmente me siento cómoda cantado flamenco.

-¿Qué ventajas e inconvenientes tiene ser la hermana de Miguel de Tena?, ¿siente la presión?

-Ventajas: que es más fácil que te conozcan, ser más conocida. ¿Inconvenientes?, ninguno. Cada cual hace lo suyo. Mi hermano comenzó mucho antes, tiene muchísimos premios y yo casi que empecé al revés. Él empezó a ganar premios, a subir, a subir, grabó discos... y yo he empezado al revés. Comencé grabando discos, y gracias a esa promoción la gente me ha conocido mejor.

-¿Qué le ha aportado su paso por la copla a su carrera actual en el flamenco?

-Todo. Lo que más he hecho es copla, y sigo haciendo copla, porque incluso voy a peñas flamencas en las que me dicen: 'queremos flamenco pero también queremos de lo tuyo'. Realmente no la he dejado. La copla sigue conmigo

-En una ocasión en Badajoz consiguió muy buenas críticas tras una noche de cante, pero luego se despidió de la afición con dos coplas, ¿lo volvería a hacer?

-Si es petición pues sí, pero lo normal..., siempre me piden mezcla sobre todo por las mujeres..., a mí no me gusta porque te cambia el 'chip'.

-Pero, ¿eso es serio?

-Yo creo que uno en el escenario tiene que darlo todo y si tienes esas dos facetas, si lo haces al 100% tiene que ser tan respetable la copla como el flamenco. La copla tiene su mérito, su dificultad, su escenografía. Como el flamenco que es la dificultad y no necesitas tanta escenografía. Yo creo que es respetable.

-'Orígenes Flamencos' fue su primera incursión en el cante jondo. También fue el origen de su actual carrera, ¿cómo ha sido su evolución personal y artística?

-Ha sido bastante grata. He contado con el apoyo de Francis Pinto y Pilar García, que me han hecho ver cómo es el cante jondo, qué palos me vienen bien.

-¿Y que palos son?

-Las colombianas, las guajiras, los cantes libres..., las farrucas. Los fandangos, según Pinto, soy una de las que mejores lo cantan, ¡y me llena mucho que me lo diga Pinto!. Sí, mi evolución ha sido grata. He tenido muchas galas. Mi crecimiento personal ha sido mucho mayor. Ha habido mucha diferencia. Antes estaba muy verde. Ahora puedo improvisar y creo que eso es también de artista.

-Los golpes de la vida, ¿le hacen a una más artista?

-Yo creo que no, no tiene nada que ver. Uno puede ser muy buen cantaor y luego llevar muy mala vida. Yo dejo atrás mis problemas cuando me subo a un escenario y mira, buenas noches y malas noches tenemos todos. Cuando mejor me siento en el escenario es cuando estoy más motivada o disgustada por algo. Y ahí me desahogo.

-¿Qué momento personal y profesional cambió a Carmen en una cantaora?

-Eso lo marca la seguridad de uno mismo. Yo no soy artista las veinticuatro horas del día. Yo solamente me siento artista cuando subo al escenario y nunca digo: 'ahora lo soy'. Cada noche, cada actuación te lo dice, si lo das todo o no. Tú misma te analizas. Por el día soy 'Maricarmen'. Primero soy persona y luego artista, y me valoro más como persona que como artista.

-¿Cual ha sido su noche de gloria hasta ahora?

-Vivo cada actuación tan intensamente..., todos son bonitos recuerdos. Noches buenas y malas. Los paseos por las peñas son inolvidables, cada una tiene su historia. Tengo buen recuerdo de todas las actuaciones. Mis noches de gloria son todas.

-¿Cómo adaptó su voz, sus cuerdas vocales al cante jondo?

-Esto es innato. No he pasado por ninguna academia todavía, aunque no lo descarto porque sé que puedo sacarle más partido a mis facultades. Lo he hecho sobre la marcha. La voz se va adaptando poco a poco.

-¿Cual es el aplauso que nunca olvidará?

-No sé.., hay aplausos que te marcan. Están ahí, un minuto largo... Pero como momento importante no olvido la noche en la que canté en el López de Ayala. Creo que ha sido una de mis mejores actuaciones. Me encontré muy bien de voz y me sentía rara, porque no veía el publico..., era como si estuviera en el teatro sola. Fue algo muy raro. Me marcó.


Su hermano Miguel se vuelve a colar en la conversación. Es inevitable. Carmen me relata su infancia en Ruecas, el apoyo que sienten de Don Benito los dos hermanos artistas, las actuaciones en el Museo Etnográfico...

-¿Qué le contó su hermano del día que ganó la Lámpara Minera?

-Por entonces estaba en Canarias viviendo y estaba un poco perdida de la música. Tuve a mi niño allí. Tenía otro tipo de vida, pero sí que fue 'un puntazo'. Lo vi de lejos. Para nosotros mi hermano Miguel es algo muy especial, algo platónico. Como persona es excelente, es un 'cachondo mental' pero es recto, le tengo mucho respeto. Antes de decirle algo me lo pienso. Yo le admiro como maestro. Le veo como superior.

-¿Qué es lo más bonito que le han dicho al subirse de un escenario?

-Suelen ser cosas que le dicen a todos: '¡que arte tienes hija!', esas cosas.

-¿Y al bajarse?

-Siempre me dan la enhorabuena, creo que el ridículo no lo he hecho nunca. Creo que tengo buenas salidas. Yo no soy seria, voy con mi sonrisa a todos los lados, intento ser cercana. Una debe ser una misma donde sea.

-¿Siente que está cerca de cumplir sus sueños?

-Creo que sí, pero tengo que currar más. Me gusta trabajar bajo presión.

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