• 20 de jul de 2018

Chiqui de Quintana: "El flamenco tiene doble fondo"

19 marzo 2011

Es el cantaor bohemio. Ese al que le gusta dejar a la suerte, al duende, al misterio, el triunfo o no de esa noche. Sabe que los aficionados le critican que en una cita con el cante, Chiqui de Quintana (Quintana de la Serena, 1972) les suba al cielo, y que al día siguiente les baje a los infiernos de una 'mala noche'. Esas por las que más de un cantaor ha perdido el compás en esta difícil carrera artística. Pero a Chiqui de Quintana no le importa. Es más, le gusta la incertidumbre que eso provoca.


el cantaor candido de quintana en la plaza alta de badajoz. el cantaor candido de quintana en la plaza alta de badajoz.

-¿Y qué les decimos a los que les tocó la mala noche 'Chiqui'?

-Pues que esperen a la buena.


Nervioso, le cuesta abrirse ante -como él asegura- a la segunda entrevista de su vida. Seguro y duro como las canteras de Quintana, esas en las que trabaja y de las que saca algo de tiempo para prepararse como profesional. 'Chiqui' defiende y acota su espacio. Asegura que su padre, Cándido de Quintana, es el mejor cantaor que ha dado Extremadura tras Porrina de Badajoz, y se siente orgulloso de su mote: 'Chiqui', ese que le puso un primo, sin ser precisamente el menor de los cinco varones de Cándido.

-¿Y los cinco hijos aficionados?

-Sí, sí, los cinco. El mayor es Juan María 'El Duende', el segundo yo, el tercero Antonio, que es el que menos canta, solo cuando 'se calienta', Javi, que empieza ahora, y David el pequeño, que tiene un grupo tipo 'Triana'. El flamenco para mi es 'nacío'. Yo empiezo con el flamenco desde que me estaba haciendo mi padre. Nací y me he criado flamenco. Tengo la suerte de que es cantaor y me he criado escuchándole siempre en casa: con mis hermanos, con mis padres, con esos cassettes de 'El Chozas', 'El Gitano' o 'El Camarón'.

-¿Cuándo se subió por primera vez a un escenario?

-Fue con mis hermanos sobre el año 1978. Teníamos un grupo, pero en aquella época no teníamos ni nombre, luego sí, nos llamábamos 'Fuente Nueva'. Yo no tendría ni nueve años, mi hermano Juan María ocho, y Antonio siete. Fue en la peña flamenca de mi padre.

-¿Subieron a acompañarlo en algún fin de fiesta?

-No, no. Él subía solo, y luego subíamos nosotros a hacer nuestra actuación.

-¿Con nueve años?, ¿y qué cantaron?

-'Rosa María' de Camarón, y 'Te quiero niña, te quiero' de Chiquetete.

-¡Los tres hijos mayores de Cándido!, ¿fue su puesta de largo como profesionales?

-Sí, sí fue el día 'más profesional'. Nos dieron la oportunidad en la peña y fuimos.

-Luego han pasado casi treinta años de trayectoria, ¿qué ha aprendido en el camino?

-He aprendido que el flamenco tiene doble fondo, porque una cosa es lo que se ve de cara y otra lo que es. Hay mucha maldad y mucha envidia. Nos damos una cara por delante y por detrás otra. Hay poca solidaridad, hay envidia y cada uno va a lo suyo.

-¿Falta unidad en el flamenco extremeño?

-Yo he estado con gente que hemos pedido lo mismo, y a la hora de la verdad no se ha hecho nada. La gente va a su 'apaño'...

-Con el panorama que nos presenta, ¿qué es lo que más le ha sorprendido?

-Bueno, también me han sorprendido positivamente algunas personas, su buen compañerismo..., pero sobre todo, que la gente cambia mucho. Que como artistas somos de una manera y como persona de otra, que por cierto no es mi caso. Yo me comporto de la misma forma siempre. Hay de todo...

-¿Cómo se prepara?, ¿cual es su ritmo de estudio?

-Me preparo escuchando en mi casa, de becas y estudios 'serios' no tengo nada. Escucho mucho, a mucha gente. Cojo letras y las voy adaptando a mi estilo, a mi forma de cantar. Yo trabajo en una cantera, y cuando tengo un rato es cuando voy preparándome. Cuando te dejan los niños...

-¿Ser cantaor para usted es un hobby?

-No, no. Me gusta muchísimo, y me gustaría tenerlo como una profesión...

-¿Lo ve complicado?

-No, no. Yo es que creo que hay pocas oportunidades aquí en Extremadura. Es muy difícil. Los medios, o la gente que lo lleva no da oportunidades, o no saben llevarlo.

-Pero, ¿ha intentado alguna vez optar a alguna beca, a algún premio?

-No, tampoco me lo ha planteado nadie..., dicen que si son para más jóvenes..., pero sí he escuchado que se lo han dado a mucha gente. Premios sí. El año pasado gané en Badajoz el Nacional de Tangos y Jaleos.

-¿Fruto del trabajo o de las raíces?

-De las dos cosas. De las raíces, si tienes esa base 'nacía', y si luego le echas tiempo, mejor.

-¿Es innato?

-Creo que sí. Por ser extremeño y también porque a mi esos cantes me vienen 'de perlas'. He nacido flamenco, y soy flamenco, aunque luego hay que prepararse mucho, porque hay gente que lo está, y muy bien.

-¿Nuestros cantes son a los que se siente más agradecido como artista?

-Me siento muy agradecido a la bulería, porque es la que me ha dado mas satisfacción de cara al público, y es con la que me siento más tranquilo, con más capacidad para transmitir. Los tangos y los jaleos también me gustan mucho. Me involucro mucho cuando los canto. Yo soy cantaor de compás.

-¿Y como aficionado?

-A la soleá.

-¿A qué cantaor, ya fallecido, le hubiera gustado escucharle en directo una soleá?

-A Miguel Vargas.


Comenzamos a hablar de su padre. El artista, el progenitor del que se siente tan orgulloso...

-Cuando canta con su padre Cándido, su compañía en el escenario ¿da más tranquilidad o responsabilidad?

-Más tranquilidad porque yo con él paso mucho tiempo. Tengo mucha confianza y voy más relajado.

-¿Le da muchos consejos?

-Casi siempre me echa 'broncas', me riñe mucho..., bueno, detalles entre flamencos.

-¿Y cual es el que más se repite?

-Siempre me dice que empiece cantando con cantes en los que me sienta más confiando, para luego ir rompiendo poco a poco. Eso me lo dice mucho.

-'Chiqui de Quintana', ¿tanto pesa el lugar de donde viene uno?

-En Quintana de la Serena hay una buena peña, muchos cantaores y de mucho nivel. A mi el 'Quintana' me lo pusieron por mi padre y por mi pueblo, y lo de 'Chiqui' no me molesta nada, es más, me gusta mucho mi nombre.

-¿Qué le ha contado su padre de las jornadas que compartió con Porrina?, ¿recuerda usted algo de todo aquello?

-Me contó que la única vez que se quedó ronco fue con él, con el que estuvo cantando hasta las tantas, en un cuarto después de actuar. Fue en el año 1972 o 1973..., decía que era un hombre que hablaba poco...

-¿Qué siente que puede aportar al flamenco?

-Humildad y mucho trabajo. Soy ambicioso en ese aspecto y quiero llegar un poco más arriba. Ser una figura pero sin perder al 'Chiqui de Quintana' que se subió con nueve años al escenario. Quiero crecer como artista, pero seguir siendo el mismo.

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